Categoría: Salud Canina

  • Leishmaniosis

    Leishmaniosis

    La leishmaniosis canina es una enfermedad producida por protozoos (organismos microscópicos y unicelulares) del género Leishmania.

    Es una zoonosis lo que implica que puede causar graves enfermedades en personas con el sistema inmune alterado.

    Las leishmanias completan su ciclo biológico en dos hospedadores: dentro de algunas células de un vertebrado que actúa como reservorio y en el tubo digestivo de un insecto del género Phlebotomus que actúa como vector.

    En el interior de las células del huésped, Leishmania recibe el nombre de amastigote. Tiene una forma ovoide, sin flagelo libre. Dentro del vector recibe el nombre de promastigote, tiene forma alargada y presenta flagelo.

     

    ¿Cómo se transmite el parásito?

    Un insecto, Phlebotomus perniciosus, es el principal vector de la Leishmaniosis que se produce en la cuenca mediterránea.

    Existen otros insectos vectores y se han descrito esporádicamente transmisiones directas (jeringuillas, transfusiones sanguíneas, etc) pero aún no se conoce bien la importancia de estas vías de transmisión.

    El ciclo empieza cuando la hembra del insecto se alimenta de la sangre de un vertebrado, normalmente un perro, en la que hay leishmanias.

    Estas maduran y se multiplican en el tubo digestivo del insecto (realmente no es mosquito, es una mosca) y se localizan en su aparato bucal para su posterior inoculación a otro hospedador.

    En España los Phlebotomus son frecuentes entre los meses de Junio y Septiembre y sus horas de más actividad son las del amanecer y atardecer.

     

    Síntomas generales

    · Pérdida de peso no justificada

    · Decaimiento

    · Crecimiento exagerado de uñas

    · Atrofia muscular

    · Epistaxis (sangrado nasal)

    · Cojeras

    · Polidipsia (sed excesiva)

    · Poliuria (emisión anormal de grandes cantidades de orina)

    · Tos

     

    Síntomas de la piel

    · Alopecia

    · Descamación

    · Úlceras

    · Depilaciones alrededor de ojos

    Síntomas oculares

    · Conjuntivitis

    · Queratitis (sequedad ocular)

    · Uveitis (inflamación de algunas zonas del ojo)

     

    Síntomas digestivos

    · Vómitos

    · Diarrea

     

    La leishmaniosis no siempre aparece sola, frecuentemente se asocia a otras enfermedades. Ehrliquiosis, filariosis, parasitosis diversas, sarna sarcóptica, demodicosis, leucemia, linfoma, entre otras, pueden coexistir con Leishmania.

     

    Síntomas más frecuentes

    · Alopecia (pérdida de pelo)

    · Pelo sin brillo

    · Descamación

    · Hiperqueratosis (engrosamiento de la piel)

    · Adelgazamiento

    · Apatía

    · Linfadenopatía (aumento del tamaño de los ganglios)

     

    Otros síntomas comunes

    · Síntomas oculares

    · Síntomas renales

    · Síntomas hepáticos

    · Síntomas digestivos

    · Cojeras

    · Fiebre

    · Tos

    · Anemia

    · Sangrado nasal

     

    Diagnóstico

    El diagnóstico de Leishmania no es siempre fácil. Además, la evidencia de la existencia del parásito no significa siempre que exista una infección activa responsable de enfermedad.

    Los resultados que se obtienen a partir de cada técnica empleada para el diagnóstico de Leishmania deben ser interpretados adecuadamente y valorados por el veterinario.

    Existen gran cantidad de técnicas para su diagnóstico, algunas de las más frecuentes son:

    1. Visualización directa por punción en médula ósea (principalmente en la costilla) o en ganglio.

    2. Biopsias de piel

    3. Serología (valoración del nivel de anticuerpos)

    4. PCR (valoración de ADN del parásito)

    El pronóstico de la Leishmaniosis canina depende de la importancia de las lesiones de los órganos afectados en el momento del diagnóstico.Los animales diagnosticados y tratados antes de que existan lesiones irreversibles pueden vivir durante muchos años.

     

    ¿Como se produce la enfermedad?

    La leishmania es introducida por el Phlebotomus en la piel del hospedador. Se multiplica rápidamente y desde allí migra a otros órganos.

    La enfermedad que se produce va a ser consecuencia tanto de la infección del parásito como de la inadecuada respuesta inmunitaria del perro.

    Estudios recientes han demostrado que no todos los perros que se infectan con Leishmania desarrollan la enfermedad. El veterinario indicará los casos en los que será necesario poner un tratamiento y en los que no.

     

    Los síntomas más frecuentes que aparecen en los animales que desarrollan la enfermedad son los de piel. La aparición de linfadenopatía (afectación de los ganglios), fiebre, adelgazamiento o apatía son también muy frecuentes.

    Otros síntomas que pueden aparecer son problemas oculares, cojeras, diarreas, síntomas renales, etc.

    La Leishmaniosis es una enfermedad sistémica crónica con un periodo variable de incubación, desde semanas hasta años.

    Produce como hemos dicho gran variabilidad de síntomas y a veces se presenta de una forma más localizada y otras más generalizada.

     

    Prevención y control

    La Leishmaniosis es una zoonosis que puede producir graves problemas en personas inmunodeprimidas y en poblaciones de riesgo.

    Es prácticamente imposible el contagio por contacto directo entre animales o personas ya que tiene que haber un vector que transmita la enfermedad al inocular el parásito, además una vez que un perro comienza a ser tratado deja de ser un posible foco de contagio.

    Desde un punto de vista sanitario lo que no va a ser admisible es tener un perro con esta enfermedad y no tratarla, esto si constituye un peligro real de contagio.

    Ya existen vacunas contra esta enfermedad. La transmisión de la enfermedad va asociada al momento de mayor actividad de los insectos que la transmiten, al amanecer y al atardecer, así pues, debemos evitar sacar a nuestros perros en esas franjas horarias, entre primavera y otoño. deben usarse repelentes para moscas y mosquitos, antiparasitarios externos e incluso mosquiteras en zonas de alto riesgo.

     

    Recomendaciones para prevenir la Leishmaniosis

    · Evitar que los perros duerman al aire libre

    · Evitar los paseos en las horas de más actividad del vector (atardecer/amanecer)

    · Uso de redes o mosquiteras

    · Uso de productos repelentes con piretrinas

     

    Condiciones de vida de Phlebotomus

    · Actividad desde la puesta de sol hasta el amanecer

    · Noches sin lluvia y sin aire

    · Temperatura entre 15 ºC y 18 ºC

    · Cierta humedad

     

    Tratamiento

    Los tratamientos se basan generalmente en el uso de varios fármacos. Las dosis y pautas recomendadas, el uso de unos fármacos u otros o de dietas especiales van a variar en función de las fases del proceso, las manifestaciones clínicas, la presencia de enfermedades asociadas, etc.

     

    IMPORTANTE

    Para controlar la Leishmaniosis es fundamental:

    1. Un diagnóstico temprano

    2. Controlar las posibles enfermedades asociadas

    3. Tratamiento con los fármacos apropiados durante el tiempo apropiado

    4. Revisiones periódicas para evitar las recaídas

  • Otitis

    Otitis

    Las otitis en perros nunca vienen solas, al contrario suelen producirse por que existe un problema subyacente, por eso es importante tratar tanto la otitis como la causa primaria si queremos resolver el problema por completo.

    Los perros con otitis se rascan las orejas con las patas o contra objetos como la alfombra, suelen tener mal olor del oído, el interior de la oreja suele presentar color enrojecido y puede observarse abundancia de cerumen, sacuden la cabeza con frecuencia.

    Cuando los perros interrumpen su actividad normal para rascarse la oreja o sacudir la cabeza, significa que sienten un alto grado de dolor o picor en la zona.

    Si tu perro tiene otitis recurrentes, debes tener algo claro: las otitis en perros no aparecen “porque si”, existen una serie de factores que interaccionan entre sí y producen esta enfermedad.

    Las otitis caninas suelen tener una causa primaria, una o dos causas perpetuantes, y un número variado de factores predisponentes. Es de suma importancia cononocer estos factores, pues de ello depende el éxito de su curación definitiva.

     

    Causas primarias de otitis en perros.

    Son las causas que por sí solas pueden provocar la otitis. Las causas primarias más comunes son:

     

    Las enfermedades alergicas: sobre todo la Dermatitis atópica y la alergia alimentaria. A veces a los propietarios les cuesta aceptar esta conexión, pero si entendemos que los oídos son una continuidad de la piel, comprenderemos la relación. Así, el 80% de los perros atópicos desarrollan otitis, y en muchas ocasiones la otitis es el único síntoma de la alergia.

    Los ácaros : son causa frecuente de otitis, sobre todo en animales jóvenes.

    Material extraño que se introduce en el oído. Son muy habituales las espigas, sobre todo en primavera y verano.

    Otras causas menos frecuentes pero no por ello menos importantes son el hipotiroidismo, reacciones a medicamentos, hongos, tumores en el oído…

    En muchas ocasiones son necesarias otras pruebas diagnósticas, aparte del estudio con el otoscopio y la citología para conocer la causa, particularmente en los casos en que la otitis se convierte en un problema recurrente.

     

    Factores perpetuantes de la otitis.

    Son los que agravan la otitis y evitan su curación. Fundamentalmente son hongos y bacterias que aprovechan la debilidad del oído alterado para colonizarlo y perpetuarse en él.

     

    Factores predisponentes de la otitis en perros.

    Son aquellos que que facilitan el desarrollo de la otitis, pues potencian las causas primarias y facilitan la colonización por parte de los microorganismos.

    Los perros de razas con orejas pendulosas y pelo largo (Cocker, Retriever, Caniche, Beagle) son más predispuestas que los de orejas rectas.

    Otro factor son los conductos auditivos estrechos (Shar pei, Pastor Alemán) donde las otitis pueden ser más difíciles de controlar.

    Por otro lado el exceso de humedad también predispone a la otitis, suelen ser perros de caza que están en contacto con el agua, o perros que se bañan en la playa habitualmente… Es importante mantener una buena higiene de los oídos de nuestra mascota para prevenir las otitis.

     

    Identificar y tratar la causa primaria es la parte más importante de la terapia porque si no se controla, la otitis volverá rápidamente o incluso impedirá que responda adecuadamente al tratamiento.

    Si la otitis no se trata, puede extenderse al oído medio y producir problemas neurológicos y sordera.

    Un buen diagnóstico de la otitis de nuestra mascota hará exitoso su tratamiento y su curación definitiva.  Es importante llegar al fondo del problema.

    Consejos para perros con otitis.

    No se debe limpiar el canal uricular si no se sabe como hacerlo correctamente. Una limpieza inadecuada puede causar daño en el oido.

    Nunca deben usarse bastoncillos de algodón porque pueden causar impactación de la cera en el fondo del canal e incluso llegar a romper el tímpano.

    Si limpias el oido antes de la visita al veterinario, impides que se pueda observar la enfermedad en su estado más natural.

    No arranques los pelos del canal auricular del perro, ya que producen inflamación que predispone a infecciones secundarias.

    Evita los remedios caseros y busca la causa primaria que produce las constantes otitis de tu perro.

  • Diarreas

    Diarreas

    La diarrea se puede definir como un incremento en la frecuencia y/o en el volumen de las deposiciones. Se caracteriza por la aparición de heces poco compactas o líquidas.

    En muchas ocasiones es debida a problemas gastroentéricos aunque también puede ser provocada por enfermedades sistémicas como puede ser una insuficiencia renal o hepática e incluso por problemas de comportamiento.

     

    Tipos de diarreas

    Cuando se nos presenta un perro o un gato con diarrea será importante diferenciar si se trata de un problema agudo o crónico y si la diarrea es de intestino delgado o grueso.

    La diarrea aguda aparece de repente y suele durar uno o dos días. La diarrea crónica dura más tiempo, suele ser resultado de más factores y a veces es síntoma de un trastorno más importante.

    – Diarrea aguda: de aparición repentina

    – Diarrea crónica: se prolonga en el tiempo

    Hemos dicho que la diarrea es un cuadro inespecífico, es decir, sólo es un síntoma que no nos indica cuál es el origen del problema. Así, una comida en mal estado, tóxicos, bacterias, virus, parásitos, alteraciones en la dieta, etc, pueden desencadenarla.

     

    Anamnesis y examen físico

    Lo primero que debemos hacer es una anamnesis lo más detallada y profunda posible para tratar de orientarnos sobre la causa que ha provocado este proceso.

    El veterinario obtendrá información sobre el paciente y sus circunstancias a través de la información que proporciona el dueño, explorará al animal y realizará las pruebas complementarias oportunas para llegar al origen del problema.

    También es importante preguntar si la diarrea viene acompañada también por vómitos y en este caso que es lo que comenzó en primer lugar, si tiene hambre y un comportamiento y estado de ánimo normal.

    Frecuentemente la diarrea va a estar producida por un cambio brusco de alimentación o por modificaciones en la dieta sin embargo es importante saber que hay muchas enfermedades graves que pueden cursar también con diarrea.

    En la mayor parte de las ocasiones en las que el proceso es agudo no vamos a poder llegar a determinar la causa que la ha producido. Haremos un tratamiento sintomático empleando un manejo dietético y si lo vemos necesario una tratamiento médico. No es frecuente que haya que emplear productos que regulen la motilidad. Si la evolución es favorable no necesitaremos hacer nada más.

    Si está vomitando al mismo tiempo, hay sangre en las heces, fiebre, el animal está muy apagado o hay dolor en la palpación abdominal, deberemos hacer pruebas complementarias como puede ser una radiografía, ecografía, test de parvovirus (si se tratara de un cachorro de perro). Mantendremos el animal en observación en la clínica y si es necesario le administraremos fluidos si hay riesgo de deshidratación. En estos casos si que debemos tratar de llegar a un diagnóstico para poder tratarlo adecuad Debemos preguntar desde cuando lleva el animal con la diarrea para diferenciar si se trata de un proceso agudo o crónico, si ha comido algo distinto a su dieta habitual o si es un perro que va suelto y tiende a comerse cosas por la calle.

     

    Causas de diarrea

    •             Cambios bruscos de dieta.

    •             Ingesta de alimentos que no digieren adecuadamente o que estaban en mal estado.

    •             Algunas enfermedades víricas como parvovirus, coronavirus, astrovirus, adenovirus, virus del moquillo, etc.

    •             Infecciones bacterianas como Escherichia coli, Salmonella, Yersinia, Campylobacter, etc.

    •             Parásitos del Género Toxocara, Toxascaris, Ancylostoma, Trichuris, Uncinaria, Dipylidium, Echinococcus o Giardia.

    •             Ingesta de cuerpos extraños.

    •             Invaginación intestinal.

    •             Vólvulo intestinal.

    •             Neoplasias.

    En otras ocasiones nos vendrán a la clínica con un cuadro de diarreas con el que llevan semanas e incluso meses. Estos animales suelen venir con una mala condición física que se ha ido deteriorando de forma paulatina.

    En estos casos si es muy importante llegar a un diagnóstico para poder tratarlos pues un tratamiento sintomático puede mejorar la situación al principio pero no va a corregir la diarrea.

     

    Pasos a seguir cuando aparece la diarrea

    •             No hay que restringir el acceso al agua. Si hay también vómitos es importante ofrecerla en pequeñas cantidades varias veces al día.

    •             Si la diarrea persiste, es muy frecuente, hay fiebre, el animal está decaído o es un cachorro es necesario informar al propietario de que es necesario acudir siempre al veterinario.

    •             Se ofrecerá comida altamente digestible, racionada y en pequeñas cantidades varias veces al día.

     

    Diagnóstico

    – Historia clínica y síntomas

    – Análisis de heces

    – Análisis sangre

    – Radiografías, en el caso por ejemplo, de sospecha de una obstrucción

    – Ecografía

    – Endoscopia: cuando el proceso se alarga en el tiempo puede ser necesario realizar una endoscopia y biopsia de las zonas afectadas para poder establecer un diagnóstico y tratamiento específico.

     

    Tratamiento

    La mayor parte de las diarreas agudas son procesos poco importantes que se curan en las primeras 24 horas.

     

    Los tratamientos que se usen irán enfocados

    • Aliviar y disminuir los síntomas

     

    • Eliminar la causa que la origina (parásitos, por ejemplo). En ciertas ocasiones habrá que recurrir a la cirugía como en el caso de ciertos cuerpos extraños, vólvulos o invaginaciones.

     

    • Corregir desequilibrios de electrolitos y la deshidratación si hubiera. Si los síntomas son graves y existe deshidratación, será necesaria la administración parenteral de fluidos.

     

    • Será necesario aislar a los animales cuando se sospeche una gastroenteritis con una causa que pueda ser contagiosa.

    Las diarreas crónicas que se prolongan

    en el tiempo pueden necesitar tratamientos específicos.

  • Demodicosis

    Demodicosis

    Ahora se encuentran disponibles para todos los veterinarios, los lineamientos para el diagnóstico y tratamiento de la demodicosis canina – preparados por un grupo internacional de veterinarios especialistas. El propósito fue proporcionarles a los veterinarios clínicos una descripción sencilla de las opciones de diagnóstico y tratamiento en perros, ya sea con demodicosis local o generalizada, y detectar las diferencias entre demodicosis de inicio juvenil y la reinicio como adulto. Las recomendaciones no toman en consideración la disponibilidad o indicaciones del producto de las terapéuticas para países o productos específicos.

     

    ENFERMEDAD LOCAL VS. GENERALIZADA

    Caracterizar a la enfermedad como local o generalizada es fundamental, debido a que la presentación local conlleva un buen pronóstico –gran parte de los casos se resuelven de modo espontáneo- mientras que los casos generalizados presentan más desafíos para el tratamiento y conlleva la recomendación de esterilizar o castrar para evitar la reproducción de estos animales. El comité define a la enfermedad local como aquella que consiste de no más de cuatro lesiones con un diámetro máximo de 2.5 cm.

     

    DEMODICOSIS DE INICIO JUVENIL VS. INICIO ADULTO

    En casos de demodicosis juvenil, la madre les transmite los ácaros de la especie Demodex a los cachorros, pero se cree que es necesario algún problema con el sistema inmunológico para permitir que estos ácaros proliferen y ocasionan enfermedad. Cualquier cosa que resulte en debilitamiento, tales como malnutrición o endoparasitismo podría ser el  origen. En adultos, cualquier enfermedad con posibilidad de comprometer al sistema inmunológico, puede permitir el desarrollo de demodicosis. Sin embargo, no se ha encontrado una relación causa-efecto, ya que muchos individuos inmunocomprometidos nunca desarrollan demodicosis.

     

    SIGNOS CLÍNICOS

    Las extremidades anteriores y el rostro son los primeros afectados, pero las lesiones pueden progresar hacia otros sitios. En la enfermedad leve son típicos los comedones y escamación, con alopecia parcial o total. Múltiples zonas coalescentes de alopecia y pápulas foliculares indican enfermedad moderada. La enfermedad más avanzada o intensa se caracteriza por pústulas, furunculosis con escamas, costras, exudación y ulceración. En la demodicosis avanzada puede haber tractos y nódulos drenantes. Una consecuencia común es el Hypoderma secundario y también puede manifestarse otitis externa bilateral. En casos generalizados, los perros afectados pueden volverse letárgicos y febriles.

     

    DIAGNÓSTICO

    El método preferido de diagnóstico es la identificación de especies de Demodex al examinar múltiples muestras de raspado profundo de piel. En ocasiones, pueden encontrarse ácaros por medio de tricogramas provenientes de zonas del cuerpo que pueden ser difíciles de raspar; las biopsias de piel son necesarias pocas veces. Los lineamientos detallan los procedimientos para obtener raspados de piel y muestras para tricograma con calidad diagnóstica, y examinarlos en búsqueda de ácaros.

    Siempre que sea posible, lleve a cabo citología junto con cultivo y sensibilidad bacterianos. Para optimizar la respuesta terapéutica, diagnostique y trate aquellos factores subyacentes o predisponentes.

     

    TRATAMIENTO

    Para perros con enfermedad local (leve a moderada), se recomienda la administración semanal de clorhexidina tópica o champú de peróxido de benzoílo. Muchos perros resolverán sus signos clínicos con solo este tratamiento.

    En pacientes con enfermedad en progreso o enfermedad generalizada, se sugiere un tratamiento tópico similar una o dos veces a la semana. Cuando hay evidencia de infección bacteriana secundaria, practique citología y cultivos y sensibilidad bacterianos, y proporciónele al paciente tratamiento antimicrobiano sistémico o local apropiado. Si la enfermedad persiste o progresa, se hace necesario el tratamiento acaricida.

    Cuando trate a un paciente con demodicosis, usted debe considerar primero la presentación clínica, tratamientos locales, disponibilidad del producto y estado financiero del propietario. Independientemente de la selección del tratamiento, deberán esterilizarse o castrarse los pacientes que necesiten tratamiento acaricida. De hecho, el comité establece que “de manera ideal, todos los perros con demodicosis deberán ser retirados de la reproducción”.

    De los tratamientos acaricidas disponibles, los enjuagues semanales con amitraz y las lactonas macrocíclicas orales (milbemicina oxima, ivermectina y moxidectina) han demostrado eficacia en el tratamiento de la demodicosis canina. Con estas medicaciones orales se relacionan efectos adversos en perros sensibles, sobre todo en razas de pastoreo. Así que se recomienda que la dosis se incremente de manera gradual hasta que se alcance la dosis terapéutica calculada. En el caso de la enfermedad leve, puede resultar eficaz la aplicación tópica semanal de moxidectina. Examine cada mes a los pacientes que reciben tratamiento acaricida (tres a cinco muestras de raspados de piel por visita, incluyendo aquellas lesiones más severas y cualquier lesión nueva) y modifique el tratamiento en caso de que no mejoren los signos clínicos o la cantidad de ácaros.

    Una vez que todos los raspados de piel son negativos para ácaros, considere cuatro u ocho semanas más de tratamiento (un mes después luego de la

    segunda serie negativa de raspados). El tratamiento no se debe finalizar con la resolución de los signos clínicos. Monitoree a los pacientes que han sido tratados por demodicosis generalizada buscando recurrencias durante el primer año luego de la remisión y evite, en lo posible, tratamientos congluco corticoides o cualquier otro inmunosupresor a largo plazo.

     

    PRONÓSTICO

    El pronóstico es bueno para perros con demodicosis, pero aquellos perros con

    trastornos inmuno comprometedores subyacentes y persistentes, tal vez requieran tratamiento a largo plazo, con el fin de mantener la remisión clínica.

  • Diabetes

    Diabetes

    La diabetes en los perros, un problema bastante frecuente ya que se estima que pueden padecerla 1 de cada 500 perros.

    La diabetes es una enfermedad causada por la incapacidad del cuerpo de producir o usar la insulina, hecho que hace que el perro tenga niveles de azúcar en sangre demasiado altos. La insulina es una hormona que se produce en el páncreas y permite a las células coger azúcar (glucosa) de la sangre y usarla para funcionar. La diabetes mellitus aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando las células no pueden usar la insulina para coger azúcar. Hay dos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1 ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina. La diabetes tipo 2 en cambio sucede cuando hay suficiente insulina pero el cuerpo no la puede usar, o cuándo el páncreas produce insulina pero no toda la que el cuerpo necesita. La gran mayoría de los perros diabéticos tienen del tipo 1 y por tanto la administración de insulina de por vida se hace necesaria. La diabetes tipo 2 es mas frecuente en gatos y personas.

    Los perros más afectados son aquellos de mediana o avanzada edad y dentro de estos las hembras no esterilizadas. Hay también un gran número de razas predispuestas entre ellas los Caniches, Pinschers, Schnauzer, West Highland White Terrier, Beagle…

     

    SÍNTOMAS

    La diabetes puede llevar tiempo ya en nuestro animal antes de que notemos algo. Los signos clínicos pueden variar dependiendo de la fase de la enfermedad, pero en general son los siguientes:

     

    Poliuria – orina demasiado

    Polidipsia – bebe demasiada agua

    Polifagia – mayor apetito a pesar de la pérdida de peso

    Letárgia- animal poco activo

     

    Veremos un animal que orina y bebe demasiado. También tiene un apetito aumentado pero pierde peso, porqué a pesar de comer más de lo normal se pierde glucosa, que es una importante fuente de energía. Por último son perros menos activos.

    Estos síntomas pueden aparecer en otras enfermedades, por eso cuando acuda a la clínica llevaremos a cabo las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico.

     

    DIANGÓSTICO

    Si sospechamos  que un animal padece diabetes, después de realizarle un examen físico completo, recomendaremos algunas de pruebas para confirmar el diagnóstico:

     

    – Hemograma y perfil bioquímico: esto nos proporcionará información sobre los órganos de nuestra mascota y nos permitirá detectar cambios que pueden ocurrir con la diabetes como el aumento continuado de azúcar en sangre. Es importante remarcar que este aumento persistente de azúcar en sangre de un animal diabético no está relacionado con la ingesta de comida.

    –  Análisis de orina: si un animal tiene diabetes puede haber azúcar en la orina.

    –  Fructosamina: es una proteína de la sangre que se une fuertemente a la glucosa y que nos indica de manera más segura cuáles han sido los niveles de azúcar en la sangre durante las últimas 2 o 3 semanas. Ya que hay veces que podemos tener el nivel de azúcar alto en sangre por estrés u otros factores.

     

    TRATAMIENTO

    Un perro diabético va a tener que estar en tratamiento con insulina toda su vida ya que el páncreas no va a volver a sintetizarla.

    La esperanza de vida de un perro estabilizado con insulina es similar a la de las mascotas sanas de la misma raza. Una buena comunicación entre propietario y veterinario  además del cumplimiento del régimen de tratamientos es fundamental. Con ejercicio, una dieta correcta y la insulinoterapia se puede controlar con éxito la salud de su animal.

     

    INSULINA

    Las necesidades de insulina de cada perro diabético son distintas. La dosis de insulina depende del peso y de las necesidades de cada perro. Realizando controles de sangre, orina y mirando cuánto come y bebe su perro el veterinario ajustará la dosis de insulina hasta dar con la correcta. Aunque en la mayoría de los casos el perro se queda ingresado para realizar una curva de glucosa.

    Una curva de glucosa consiste en pinchar insulina al animal estando hospitalizado para poder mirar el azúcar cada par de horas. De esta manera sabremos si la insulina administrada al perro funciona y cada cuanto lo hace, la eficacia con la que reduce el azúcar en sangre y durante cuánto tiempo hace efecto.

    En la clínica le suministraremos la insulina veterinaria necesaria y le daremos las pautas necesarias para aprender a pincharla de manera correcta.

     

    Conservación:

    –          Debe conservarse siempre en la nevera: sáquela sólo cuando vaya a preparar una inyección.

    –          No debe congelarse porqué se destruye.

    –          Dejarla siempre en posición vertical para que la insulina no cristalice alrededor del tapón del vial.

    –          Hay que invertir el vial con delicadeza unas diez veces antes de su uso para conseguir la mezcla correcta de la insulina.

     

    DIETA

    La dieta es muy importante para controlar con éxito la diabetes mellitus. Lo ideal es que la dieta sea exactamente la misma cada día y que se proporcione siempre a la misma hora.

    Hay que evitar las golosinas y los aperitivos entre comidas. Si quiere usar premios de vez en cuando tendrá que comprarlos adecuados para perros diabéticos.

    Lo ideal es darle una comida rica en carbohidratos complejos (almidón y fibra), ya que así los azúcares se liberan de manera más lenta y controlada. Si le damos comida con mucho azúcar o grasa, este sube demasiado en sangre de golpe.

    En el mercado hay dietas especiales de prescripción para perros diabéticos (Hill’s, Royal Canin…) . Nosotros le aconsejaremos sobre cuál es la mejor para su perro.

    Deberemos tener en cuenta también que a algunos perros no les va a gustar un pienso sin grasa y con mucha fibra y que al final vamos a tener que darle uno normal pero controlando más. Hay veces que si el perro está demasiado delgado una dieta con mucha fibra tampoco le irá bien y tendremos que darle suplementos adicionales hasta que alcance su peso ideal.

    Finalmente decir que los perros se controlan mejor si están en su peso ideal ya que aquellos animales obesos necesitan dosis más altas de insulina para que el cuerpo responda. Por eso debemos hacerlos adelgazar lentamente a poco y siempre bajo supervisión veterinaria.

     

    EJERCICIO

    El ejercicio hace que se consuma energía y ayuda a evitar la hiperglucemia. Además el incremento de flujo sanguíneo producido por el ejercicio puede mejorar la absorción de insulina. Lo ideal es que la actividad de su perro sea regular y permanezca inalterada.

     

    ESTERILIZACIÓN DE LAS PERRAS

    La esterilización de las perras es necesaria para controlar la diabetes, porqué tras el celo la perra produce progesterona, una hormona que tiene influencias negativas sobre el papel de la insulina. Por tanto si eliminamos los ovarios y por tanto esta hormona se normalizaran las necesidades de insulina.

    La complicación más común de la diabetes en perros son las cataratas. El exceso de azúcar en sangre hace que estás se vuelvan blancas y el perro no pueda ver bien.

    Si el animal se ha quedado ciego porqué las cataratas son muy graves la única manera de solucionarlo es la cirugía.

     

    EMERGENCIAS

    En los perros diabéticos podemos tener dos tipos de emergencias, niveles demasiado bajos o demasiado altos de azúcar en sangre.

    Contacte con nosotros si tiene un perro diabético y observa los siguientes síntomas en su animal:

    – Sed excesiva durante más de 3 días.

    – Mucha orina durante más de 3 días.

    –  No quiere comer

    –  Ataques epilépticos o debilidad.

    –  Cambios de comportamiento, contracciones musculares o ansiedad.

    –  Estreñimiento, vómitos o diarrea.

    – Infección de orina.

    – Inflamación de la cabeza o del cuello.

  • Conjuntivitis

    Conjuntivitis

    Conjuntivitis folicular:

    Se trata de una conjuntivitis cuya causa se desconoce, caracterizada por la formación de folículos en la membrana nictitante y la conjuntiva palpebral, que cursa con enrojecimiento y secreción mucosa. Su origen puede ser inmunomediado, deberse a una irritación crónica (por ejemplo, como la que se produce a causa de algunos problemas en los párpados) o incluso a problemas alérgicos. Afecta principalmente a animales jóvenes y suele resolverse cuando el animal crece. El diagnóstico se realiza mediante la observación de los folículos o por raspados de la conjuntiva. El tratamiento consiste en administrar colirios a base de corticoide.

    Conjuntivitis alérgica:

    En muchos animales con alergia alimentaria o atopia, la conjuntivitis es uno de los signos que podemos encontrar con frecuencia, pudiendo incluso ser el único. Nuestra mascota presentará enrojecimiento de la conjuntiva y picor intenso. Con el tiempo pueden aparecer folículos. El diagnóstico se realizará mediante pruebas de alergia y el tratamiento consistirá en eliminar el alérgeno (es decir, la causa de la alergia, que frecuentemente será el polvo y toxinas bacterianas) y aplicar antiinflamatorios tópicos y lágrima artificial.

    Conjuntivitis plasmocítica:

    es una inflamación de la conjuntiva cuyo origen es inmunomediado. En ocasiones, además de conjuntivitis se observa queratitis (inflamación de la córnea) crónica, también inmunomediada. Se cree que la radiación ultravioleta puede activar este tipo de conjuntivitis.

    Conjuntivitis en perros: Problema ocular más frecuente canino

    Conjuntivitis bacterianas:

    este tipo de conjuntivitis suele ser secundaria a alteraciones de los párpados, traumatismos e incluso problemas crónicos en la piel. También puede desarrollarse por queratoconjuntivitis seca, enfermedad de la que hablaremos después, en la que la producción de lágrima es menor de lo habitual. Podemos diagnosticar conjuntivitis bacterianas mediante raspados conjuntivales, en los que veremos bacterias y células inflamatorias, además de otros tipos de células indicadoras de inflamación e infección. Cuando exista sospecha de causa bacteriana, deberemos tratar la conjuntivitis con antibiótico tópico, dependiendo la frecuencia de la gravedad del caso. Si existen recaídas o el animal no mejora, puede ser necesario realizar un antibiograma, en el que el laboratorio nos diga qué antibiótico es efectivo frente a las bacterias que están produciendo la conjuntivitis.

    Conjuntivitis parasitarias:

    existe un gusano que en ocasiones aparece en el ojo de nuestras mascotas denominado Thelazia. Se trata de finas larvas que suelen encontrarse bajo la membrana nictitante y provocan la aparición signos clínicos como lagrimeo y conjuntivitis. Muchas veces los signos empeoran porque debido al picor que sienten los animales, se rascan. Estos parásitos se transmiten porque moscas ponen huevos en la conjuntiva ocular, y cuanta más secreción (lagrimeo) mayor es la probabilidad de que las moscas acudan a alimentarse y aumente la parasitación. El tratamiento en este caso consiste en retirar las larvas y la aplicación de una pipeta antiparasitaria o baños con agentes antiparasitarios. En general, los síntomas desaparecen en 3 días, pero se recomienda repetir la desparasitación externa para evitar recaídas.

    Conjuntivitis traumática:

    igual que ocurría en los gatos, cualquier impacto en la conjuntiva e incluso en la córnea (capa externa y transparente del globo ocular) puede desencadenar conjuntivitis. Un ejemplo muy frecuente en perros son las úlceras corneales, cuyo origen puede deberse a arañazos, erosiones, contacto con productos químicos, roce continuo con pestañas ectópicas (que se sitúan en el borde del párpado y contactan con la córnea, lesionándola finalmente). El diagnóstico de una úlcera se realiza, como ya comentamos, mediante el test de fluoresceína, que teñirá la córnea en las zonas lesionadas. Su tratamiento será a base de antibiótico y antiinflamatorio principalmente, y nunca con corticoides, ya que estos pueden agravar la úlcera hasta el punto de que se perfore el globo ocular.

    Enfermedades sistémicas:

    Existen muchas enfermedades sistémicas que provocan conjuntivitis, como puede ser el virus del moquillo, la parasitosis por Erlichia o por Leishmania. En este caso el diagnóstico se realizará por la observación de otros signos clínicos y en algunos casos por raspados conjuntivales (en el caso del moquillo, pueden ser de utilidad). El tratamiento consistirá en actuar frente a la enfermedad subyacente, es decir, la enfermedad sistémica que ha dado lugar entre otros signos, a la conjuntivitis.

    No podemos olvidar hablar de la queratoconjuntivitis seca. En esta enfermedad, los animales producen menos lágrima de la habitual, siendo nula en algunas ocasiones. La sintomatología que observaremos en estos casos, será enrojecimiento de la conjuntiva y presencia de moco principalmente. No debemos confundir este moco con secreción purulenta, ya que el origen no es infeccioso. El problema va evolucionando si no se pone tratamiento, llegando a producir hipertrofia (crecimiento excesivo y anormal) de la conjuntiva. Para diagnosticar este problema, se emplea el test de Schirmer, que mide la producción de lágrima. El motivo de que un animal reduzca la producción de lágrima puede ser una obstrucción del conducto lacrimal o bien una causa desconocida que se cree inmunomediada, es decir, que el organismo reacciona frenando la producción de lágrima. Por ello, el tratamiento comienza con el uso de inmunomoduladores como la ciclosporina, junto con lágrima artificial.

  • Colangitis

    Colangitis

    La inflamación de los conductos biliares y los conductos intrahepáticos – los conductos que llevan la bilis fuera del hígado – es médicamente conocida como colangitis. La bilis es un componente esencial en el proceso digestivo, se origina en el hígado y se almacena en la vesícula biliar hasta que se ingiere una comida. El líquido amargo se libera en el intestino delgado del perro, donde emulsiona las grasas en el alimento para ser utilizadas como energía por el resto del cuerpo.

    La colangiohepatitis, por su parte, describe la inflamación de los conductos biliares y el hígado. Juntas, estas enfermedades se conocen como colangitis-colangiohepatitis (CCH). Esta enfermedad es rara en los perros, pero está bien documentada en la población de gatos.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – SÍNTOMAS

    Ciertas condiciones, a menudo se producen antes o simultáneamente al CCH: la inflamación o la obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado, inflamación del páncreas, enfermedad inflamatoria intestinal (EII), enfermedad del hígado graso, o inflamación a largo plazo del tejido del riñón. Los síntomas pueden ser repentinos, intermitentes, o a largo plazo.

    Sin embargo, actualmente sólo hay tres tipos de CCH reconocidos: supurativa, que tiene una descarga de fluido hacia el conducto biliar y a menudo aparece repentinamente, pero en general tiene un buen pronóstico, no supurativa, que es recurrente y tiene un pronóstico reservado a malo y la linfocítica/linfoplasmocitaria, donde los linfocitos y células plasmáticas invaden y rodean la vena porta del hígado o la tríada portal (la vena porta, el conducto biliar y la arteria del hígado), y tiene un mal pronóstico debido a su naturaleza crónica de mayor duración y su tendencia a progresar a cirrosis del hígado.

     

    CCH supurativa

    Fiebre

    Hinchazón dolorosa del abdomen – debido al líquido que se acumula en el abdomen (ascitis)

    Piel amarilla y el blanco de los ojos de color amarillento

    Deshidratación

    Shock

     

    CCH no supurativa

    Agrandamiento del hígado (hepatomegalia)

    Falta de energía

    Falta de apetito (anorexia)

    Vómito CCH supurativa

     

    Infecciosas:

    Campilobacter

    Salmonela

    Leptospirosis

    No infecciosas:

    Sucede después de la obstrucción de los conductos biliares extra-hepáticos)

    Ocurre después del bloqueo de vesícula biliar

     

    CCH no supurativa

    Pueden no ser directamente causales, pero concurrentes:

    Inflamación u obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado

    Inflamación de la vesícula biliar

    Cálculos biliares

    Inflamación del páncreas

    Enfermedad Inflamatoria Intestinal

    Inflamación del tejido del riñón a largo plazo

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – DIAGNÓSTICO

    Su veterinario le hará un examen físico completo a su perro, teniendo en cuenta el historial de salud, aparición de los síntomas, y posibles enfermedades o incidentes que podrían haber llevado a esta condición. Algunos de los factores que colocan a un perro en riesgo de desarrollar CCH son la enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis o una obstrucción de las vías biliares afuera del hígado.

    Los exámenes de laboratorio que se pueden realizar incluyen perfil bioquímico, hemograma completo y análisis de orina. Estos pueden reflejar anemia, enzimas hepáticas altas, bilirrubinuria (bilirrubina en la orina), y/o linfocitosis. También podrían reflejar cáncer, si éste causa la inflamación del hígado y/o la vesícula biliar. A menudo, se encuentran sedimentos de bilis, que pueden ser la causa del bloqueo de los conductos biliares.

    Si su veterinario sospecha de inflamación del páncreas, un análisis de sangre TLI (tripsina inmunoreactiva sérica – una enzima digestiva del páncreas) se puede tomar para la prueba de suficiencia pancreática. Se medirán los niveles de vitamina B12, los valores bajos indican problemas de absorción en el intestino delgado, o problemas de páncreas. También se realizarán pruebas de coagulación para verificar si la sangre coagula normalmente. Y la tiroxina, una glándula tiroides, puede ser analizada para descartar un tumor de tiroides.

    Las radiografías de tórax, abdomen y un ultrasonido abdominal se pueden utilizar para detectar cáncer y para visualizar el hígado, el páncreas y los riñones. Para un examen más visual, también se puede realizar una laparotomía. Este método utiliza una herramienta de diagnóstico llamado laparoscopio, un instrumento pequeño y flexible que se introduce en el cuerpo a través de una pequeña incisión. El laparoscopio está equipado con una pequeña cámara y una pinza de biopsia, por lo que su médico puede inspeccionar visualmente las paredes y los conductos del hígado y el páncreas, y tomar una muestra para biopsia. Para análisis de laboratorio adicionales, se puede tomar líquido del abdomen y muestras de células.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – TRATAMIENTO

    Si su perro tiene CCH supurativa, se administrarán antibióticos. Para la CCH no supurativa, se pueden administrar medicamentos inmunomoduladores y antibióticos. Si su perro tiene un linfoma (cáncer de los linfocitos), también puede considerarse la quimioterapia. Los antioxidantes pueden ser recetados junto con otros medicamentos para proteger el hígado (hepatoprotectores). Además se recomendarán suplementos de vitamina B y E, así como pueden utilizarse suplementos de vitamina K, si los tiempos de coagulación de la sangre no son normales.

    En algunos casos, puede indicarse una cirugía, por ejemplo, cuando una obstrucción en los conductos biliares evita que la bilis fluya normalmente. Para los casos más leves, su perro puede ser tratado de forma ambulatoria, pero si la deshidratación o desnutrición está afectando a su perro, o si su perro es incapaz de comer o beber, tendrá que ser colocado en un tubo de alimentación o una vía intravenosa hasta que su condición se estabilice.

    El tratamiento durará aproximadamente tres a cuatro meses, evaluando los niveles de enzimas hepáticas cada dos semanas. Si el tratamiento no parece estar funcionando después de cuatro semanas, su veterinario tendrá que repetir el cultivo de la bilis y tomar una biopsia de tejido hepático y fluido para su análisis.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – VIDA Y GESTIÓN

    Usted tendrá que regresar para chequeos regulares con su veterinario, especialmente si se producen signos nuevamente o si empeoran.

    Para la CCH no supurativa, a menudo se recomendarán inmunomoduladores de por vida, antioxidantes, y una terapia hepatoprotectora. Usted debe restringir la actividad de su perro durante el período de recuperación, y su veterinario le ayudará a crear un plan de comida fácil de digerir y alto en proteínas para su perro. Su veterinario también puede sugerir que complemente la dieta de su perro con vitaminas solubles en agua.

    Por otra parte, si su perro tiene enfermedad inflamatoria intestinal o inflamación del páncreas, es posible que tenga que ser alimentado con una dieta más especializada.

  • Absceso

    Absceso

    Infecciones cutáneas en perros

    Los problemas dermatológicos son muy habituales en la clínica veterinaria de animales de compañía y representan más del 20% de las consultas. En un estudio reciente, las infecciones bacterianas fueron la causa más frecuente de problemas cutáneos en perros y gatos. Así pues, es esencial que los veterinarios conozcan las presentaciones clínicas, diagnósticos y tratamientos de tales infecciones para proporcionar un alto estándar de atención veterinaria a sus clientes.

    Los microorganismos residentes en la piel son bacterias que se encuentran y pueden proliferar en una piel sana y normal. Entre éstos, los más comunes en perros y gatos son Micrococcus spp., estafilococos coagulasa negativos y positivos, estreptococos alfa-hemolíticos, Clostridium spp. y varios aerobios Gram (–).

    La flora residente varía con la zona corporal y el estrato de la piel. Sobre los tallos del pelo, los estafilococos se encuentran más distalmente (hacia las puntas), mientras que los organismos Gram (–) se encuentran más proximalmente (hacia el folículo). Staphylococcus intermedius es un microorganismo residente en las narinas, orofaringe y alrededor del ano de los perros. Si se elimina el S. intermedius de los puntos de origen en las mucosas, la población cutánea disminuye drásticamente indicando que el S. Intermedius es sólo un organismo transitorio sobre la piel.

     

    Microorganismos frecuentemente observados en enfermedades cutáneas bacterianas

    El organismo más frecuentemente involucrado en las infecciones bacterianas de la piel canina es, sin duda alguna, Staphylococcus intermedius. Las bacterias Gram (–), por su parte, cobran mayor importancia en las infecciones profundas.

     

    Staphylococcus spp.

    En un estudio reciente en el que se evalúa la pioderma bacteriana en más de 100 perros, S. Intermedius se aisló aproximadamente en la mitad de los perros y en más de una tercera parte de los pacientes fue el único organismo cultivado. Sin embargo, se han mencionado otros estafilococos coagulasa positiva en los perros. Staphylococcus aureus es la especie más relevante en medicina humana, pero también se puede aislar en ocasiones en los perros. En algunos laboratorios las especies de estafilococos no son identificadas y los cultivos aislados se consideran como estafilococos coagulasa-positivos. Sin embargo, a la luz de los estafilococos multirresistentes y de la posible transmisión de tales organismos de los humanos a sus animales de compañía, o viceversa, la identificación de especies resulta cada vez más importante.

    En el pasado, los estafilococos coagulasa-positivos no fueron considerados como organismos patológicos, pero S. epidermidis, S. xylosus, S. Simulans y S. Hominis han sido aislados a partir de piodermas en perros. Los estafilococos pueden aislarse de la piel y del pelo de perros y gatos sanos y, por lo tanto, un cultivo positivo no es necesariamente indicativo de una participación de esta bacteria en la enfermedad.

    Los estafilococos producen un número de sustancias relevantes para el desarrollo de un proceso patológico infeccioso en la piel. Las toxinas estafilocócicas, especialmente la proteína A y la enterotoxina C, regulan las moléculas de adhesión a los queratinocitos y facilitan la adherencia de las bacterias, un prerrequisito indispensable para la infección. Además, pueden servir como superantígenos, de manera que pueden activar a los linfocitos T de forma no específica y conducir a una respuesta inmune exagerada y, por lo tanto, a una grave inflamación de la piel.

     

    Bacterias Gram (–) spp.

    Las bacterias Gram (–) anaeróbicas o anaeróbicas facultativas no suelen ser determinantes en las infecciones bacterianas superficiales. En cambio, en las infecciones profundas, estos organismos cobran más importancia. Aunque los estafilococos pueden causar infecciones de tejido profundo (típicamente como consecuencia de una infección superficial previa), también pueden verse involucradas otras bacterias. En un estudio reciente que evaluaba la pioderma profunda canina, en más del 30% de los de los perros se cultivaron los organismos Gram (–) y en más del 10% éstos fueron exclusivamente responsables de la infección. En los abscesos por mordisco, se identifican frecuentemente miembros de la flora oral, tales como Pasteurella multocida, pero también pueden verse involucrados anaerobios tales como Fusobacterium, Bacteroides, Clostridium, Peptostreptococcus y Orphyromonas spp.

     

    Infecciones cutáneas

    Los perros y gatos sanos no desarrollan fácilmente infecciones cutáneas. La barrera cutánea y el sistema inmunitario son pilares de un sistema de defensa del huésped muy eficaz. Cuando se produzca una infección dérmica, es probable que se deba a que uno o ambos de estos mecanismos de defensa son defectuosos. El trauma físico es la razón más común para alterar su función de barrera y las consecuencias frecuentes de tal trauma son los abscesos y las infecciones de tejidos profundos. Enfermedades tales como la seborrea primaria, adenitis sebácea o la dermatitis atópica en los perros, o una severa malnutrición con ingestión insuficiente de ácidos grasos, también pueden poner en peligro la barrera cutánea.

    El sistema inmunitario puede no estar completamente maduro en los cachorros y perros jóvenes, lo que favorece la aparición de enfermedades tales como el impétigo, especialmente cuando la nutrición no es óptima o existe un endoparasitismo grave. El estrés también puede ser inmunosupresor y en algunos animales puede contribuir al desarrollo de infecciones cutáneas. La inmunosupresión debida a enfermedades endocrinas, tales como el hipotiroidismo o hiperadrenocorticismo, aparece más en perros de mediana edad o geriátricos. A pesar de esta multitud de factores predisponentes posibles, las causas más habituales de infecciones bacterianas secundarias en los animales de compañía son las hipersensibilidades. Por tanto, junto con cada infección cutánea se debería buscar e indagar una causa primaria subyacente y tratar de solucionarla junto con la terapia antimicrobiana para potenciar al máximo el éxito del tratamiento y evitar su recurrencia.

     

    Infecciones superficiales

    Las infecciones bacterianas superficiales de la piel son frecuentes, particularmente en los perros. Pueden clasificarse como impétigo, pioderma mucocutánea y foliculitis superficial.

    El impétigo de los perros es una enfermedad bacteriana causada por Staphylococcus y caracterizada por pústulas y collarines epidérmicos (escamas adherentes en forma de anillos que aparecen después de la ruptura de las pústulas) que afectan a las áreas ventrales, escasamente cubiertas por pelo, de los perros jóvenes.

    La pioderma mucocutánea es una infección bacteriana caracterizada por despigmentación, eritema, edema y/o formación de costras en las áreas mucocutáneas. La presencia o ausencia de prurito no es una pista clínica útil para diferenciar posibles hipersensibilidades o endocrinopatías como factores predisponentes.

    La foliculitis superficial es la infección bacteriana más común en los perros y se caracteriza típicamente por una infección de la parte superior del folículo capilar con S. Intermedius. La lesión clásica es una pequeña pústula con un pelo sobresaliendo en su centro (pústula folicular). Esto va precedido frecuentemente por una pápula folicular. Con el tiempo, los pelos se caen y las pústulas se convierten en collarines epidérmicos. En las enfermedades crónicas predomina la alopecia, la hiperpigmentación y la liquenificación. En los perros con pelo largo podrían pasarse por alto las lesiones iniciales, y un pelo sin brillo con un incremento en las escamas (como resultado de los collarines epidérmicos) podría ser la primera señal clínica.

     

    Infecciones profundas

    Las piodermas profundas son infecciones bacterianas graves que afectan a tejidos más profundos. Pueden ser el resultado de la progresión de una infección superficial insuficiente o inapropiadamente tratada o que, incluso, no recibió ninguna terapia en absoluto. Los microorganismos se extienden hacia la profundidad de los folículos capilares y, junto con la respuesta inflamatoria, causan una ruptura del epitelio folicular y pasan a la dermis y al subcutis. Las infecciones profundas que afectan a grandes áreas del cuerpo se asocian típicamente con una enfermedad subyacente, responsable de una alteración importante de la respuesta inmune. Además de la terapia antibacteriana, esta enfermedad subyacente primaria deberá identificarse y tratarse para conseguir la remisión de la infección. Sin embargo, si se detecta una infección profunda localizada, la causa más probable será un trauma, por ejemplo, el producido por un mordisco o un cuerpo extraño.

    Foliculitis, furunculosis y celulitis son típicamente una ampliación de una infección superficial.

    Normalmente, hay una enfermedad subyacente presente que hay que diagnosticar y tratar para conseguir unos buenos resultados a largo plazo. Las demodicosis o los queriones por dermatofitos se asocian frecuentemente con las infecciones bacterianas profundas.

    Los abscesos subcutáneos aparecen con mucha frecuencia en gatos, a menudo debidos a heridas por mordeduras. En perros, en cambio, los abscesos son más raros y, además de por heridas por mordedura, con frecuencia son causados por cuerpos extraños.

  • Golpe de calor

    Golpe de calor

    El golpe de calor es una reacción que se produce cuando sube la temperatura corporal de manera muy brusca y el organismo no es capaz de compensarla, lo que se traduce en una disfunción multiorgánica que puede provocar la muerte de tú mascota.

    Los principales síntomas del golpe de calor suelen aparecer cuando el perro supera los 42 ºC, pero también se observa un jadeo excesivo y una respiración acelerada. Es posible que se tambalee y llegue a tener convulsiones, incluso a perder la conciencia. Asimismo, pueden aparecer vómitos y diarrea.

    El golpe de calor es una urgencia médica que requiere una intervención inmediata para bajar la temperatura corporal, bien bañando al perro en agua a 20 ºC o aplicando hielo en las ingles y axilas.

    Los animales más sensibles son los más jóvenes y los más mayores, que soportan peor las altas temperaturas, así como los obesos y braquicéfalos (muy chatos), que tienen más dificultades respiratorias y más problemas para enfriar su temperatura corporal.

    Para prevenir el golpe de calor se deben tomar algunas precauciones, sobre todo en verano:

    – Que disponga siempre de agua fresca.

    – No dejar a los perros encerrados en lugares calurosos, ¡nunca en el coche!

    – No hacer ejercicio intenso los días de mucho calor.

    – Cuando viajemos, hacer paradas para que el perro pueda descansar a la sombra y beber agua.

    Si a pesar de todo, tu perro sufre un golpe de calor y lo supera, debes llevarlo al veterinario para descartar que hayan quedado secuelas en algún órgano.

     

  • Cistitis canina

    Cistitis canina

    Los riñones producen la orina que llega a través de unos tubos, los uréteres, hasta la vejiga urinaria. La orina se elimina desde la vejiga al exterior del cuerpo a través de otro tubo, la uretra, mediante la micción (proceso por el que la vejiga urinaria se vacía de orina cuando está llena)

    La cistitis es la inflamación de la vejiga urinaria que es el órgano que almacena la orina. Puede estar producida por infección, cristales en orina, obstrucción o golpes, por ejemplo.

    Normalmente la vejiga de la orina es capaz de acumular una cantidad limitada de orina, si las paredes de la vejiga se inflaman, la vejiga almacena menos cantidad y aumenta el número de veces que hay que orinar. Se orina mucha más veces pero en menor cantidad.

    En la cistitis puede aumentar la sensación de ganas de orinar y a veces los animales llegan a orinar dentro de la casa.

     

    ¿Por qué se produce la cistitis?

    La causa más frecuente de una cistitis es la infección. Aparecen bacterias que llegan a la vejiga por la uretra (la uretra es el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior). Las bacterias se multiplican y producen esta infección.

    Cualquier causa que haga que se retenga orina y se orine menos puede favorecer que aparezca una cistitis. Los urolitos o cálculos son piedras pequeñas que se forman en el tracto urinario y pueden ser la causa de una cistitis. Existen distintos tipos de cálculos según su composición. Los más comunes son los de estruvita y los de oxalato de calcio.

    Los problemas del tracto urinario son problemas muy frecuentes y graves en los gatos. La Enfermedad del Tracto Urinario Inferior Felino se conoce popularmente como FUS y es siempre una urgencia veterinaria. En esta enfermedad los gatos tienen dificultades para orinar, incluso llegan a no poder orinar.

    Síntomas

    · Aumento del número de veces que se orina
    · Orina en cantidades pequeñas
    · Dolor al orinar
    · Esfuerzo para orinar
    · Sangre en orina

    Diagnóstico

    El veterinario le preguntará sobre los síntomas que observa y realizará un chequeo físico. Además, se analizará una muestra de orina para ver la presencia de sangre, pus, cristales, células o bacterias.
    · Síntomas
    · Análisis de orina
    · Cultivo y antibiograma
    · Radiografías
    · Ecografía

    Tratamiento

    Dependiendo de la causa y de lo que indiquen las pruebas (ecografía, análisis de orina, etc) se usarán unos medicamentos u otros.
    Siempre debe eliminarse cualquier problema que pueda favorecer que ocurra la enfermedad. Si la cistitis está producida por cálculos o cristales puede ser necesario usar dietas especiales para eliminarlos.

    Urgente

    Los problemas urinarios en gatos son siempre una urgencia y deben ser tratados de inmediato.

    Un gato que no puede orinar o que va a su cajón muchas veces (orina poco y a menudo) debe acudir urgentemente a su veterinario.