Categoría: Salud Canina

  • Dirofilariasis canina

    Dirofilariasis canina

     La dirofilariasis canina o enfermedad del gusano del corazón es una enfermedad producida por una especie de nematodo parásito (Dirofilaria immitis) que se expande de huésped a huésped a través de las picaduras de mosquitos. El parásito afecta a los perros, gatos, lobos, coyotes, zorros, hurones, leones marinos, e incluso a los humanos. El gusano es llamado «gusano del corazón» porque el parásito, en su último estado reproductivo del ciclo de vida, reside en el corazón de su huésped donde puede quedarse varios años, hasta que mata al huésped por un paro cardíaco.


    Historia de la enfermedad

    Esta enfermedad fue descubierta en perros hace aproximadamente un siglo y reportada en gatos en los años 1920. Desde entonces, exámenes de detección y tratamientos contra el parásito, asimismo como medidas de prevención fueron descubiertas. La enfermedad puede ser muy peligrosa para el huésped infectado, perros infectados que no son tratados pueden morir, incluso los que son asistidos tienen que sufrir largos períodos de molestos tratamientos (a veces incluyendo cirugía) para poder matar a los gusanos y eliminarlos del cuerpo. La mejor defensa contra este parásito es el uso de un tratamiento profiláctico brindado en forma regular durante la estación de mosquitos.

    Un camino para la prevención de la enfermedad comienza con un test de sangre para saber si el parásito está presente en su forma adulta (el test utilizado actualmente sólo detecta el parásito en su etapa adulta). Si el test da negativo, se le entrega una medicación preventiva de por vida, ésta medicación elimina la etapa larvaria e impide futuras infecciones. Si el test da positivo, el tratamiento para eliminar el gusano adulto es prolongado, costoso, y con cierto riesgo para el animal.

    El parásito

    El gusano tiene varios ciclos de vida antes que se vuelvan los adultos que infestan al corazón del huésped. El gusano necesita al mosquito como huésped intermedio para finalizar su ciclo de vida, o sea que al menos dos huéspedes además del mosquito son necesarios para la reproducción del parásito.

    Síntomas de infección

    Los perros no muestran señales de infestación durante los primeros 6 meses del período prelatente, antes de la maduración del gusano, aunque las pruebas diagnósticas para la presencia de la microfilaria o los antígenos pueden detectar el período prelatente. Raramente, una larva migrante se pierde y termina en sitios inusuales como el ojo, cerebro o una arteria en la pierna, lo que resulta en síntomas inusuales como ceguera, ataques epilépticos y cojeras. siendo la septicemia una de las causas más graves.

    Epidemiología

    Esta enfermedad está presente en todos los continentes excepto en la Antártida, donde no existe el mosquito que es su vector principal.

  • Coranovorosis canina

    Coranovorosis canina

    La Coranovorosis canina es una enfermedad viral intestinal, infecciosa y de curso agudo que afecta a los perros de todas las edades, pero principalmente a los cachorros. Altamente contagiosa, si es tratada a tiempo, lo normal es que el perro que la padece sobreviva y no haya secuelas de ningún tipo tras la recuperación.

     

    Patología

    Es causada por el coronavirus Alphacoronavirus . El virus invade y se replica en las vellosidades del intestino delgado.

     

    Síntomas

    Su periodo de incubación es de 24 a 36 horas. Sus síntomas son anorexia, aumento de la temperatura a 40 °C, tembladura, diarrea (con moco y mal olor), vómitos, deshidratación, falta de apetito, dolor abdominal. Estos síntomas son similares a los que se dan en la Parvovirosis, pero en este caso la gastroenteritis es menos severa y no siempre habrá diarrea sanguinolenta, en cualquier caso suelen pasar algunos días antes de que aparezca sangre en las heces de color amarillo grisaceo.

    Ante la aparición de los síntomas de enfermedad, llevaremos al perro al veterinario, el cual descartará la posibilidad de que esté padeciendo Parvovirosis si lo considera necesario. No se suele realizar el diagnóstico de Coronavirosis porque, al ser una enfermedad menos intensa, la evolución suele ser buena con el tratamiento paliativo adecuado de los síntomas.

     

    Tratamiento

    Su tratamiento consiste en el uso de un sostén, aplicando antibióticos, terapia de fluidos, estimulantes del apetito, vitamina B, antieméticos, antidiarreicos, protectores de la mucosa intestinal y antivirales.

     

    Prevención

    La enfermedad es prevenida mediante un correcto calendario de vacunación.

     

  • Capillaria plica

    Capillaria plica

    El gusano de la vejiga del perro (Capillaria plica) es una especie de nematodo tricúrido de la familia Trichinellidae. Es parásito de perros y de zorros y se halla generalmente en la vejiga urinaria y a veces en los riñones. También se ha encontrado en el gato doméstico y varios mamíferos salvajes. Su presencia por lo general no produce ningún síntoma clínico, pero en algunos casos, conduce a hematuria (sangre en la orina), cistitis ( inflamación de la vejiga urinaria) o la dificultad en orinar.
    Taxonomía y descripción
    Esta especie fue descrita en 1819, y llamada Capillaria plica. 

    En 1982, se sugiere que C. plica se transfiera al género Pearsonema Freitas y en 1960 Mendonça, a Pearsonema plica. Corrientemente, ambos nombres son usados en la literatura con una frecuencia aproximadamente igual. Por ejemplo, las búsquedas de la base de datos PubMed realizada el 22 de noviembre de 2008 dataron 2000 o la utilización posterior Capillaria plica o Pearsonema plica.

    Los machos son de 13-30 mm de largo y las hembras 30-60 mm de largo.

    Los huevos son incoloros, ovales y picados, y miden 50-68 µ m por 22-32 µ m.

    Anfitriones y distribución
    Capillaria plica a menudo es encontrada en la orina, la vejiga urinaria o los riñones de perros y gatos en Norteamérica, Europa, Asia y África. También ha sido identificado en la vejiga urinaria y los riñones de varios mamíferos salvajes en Norteamérica y Europa:
    Tejón americano (Taxidea taxus; Norteamérica), visón americano (Mustela vison; en poblaciones presentadas europeas), oso pardo (Ursus arctos; Rusia), coyote (Canis latrans; Norteamérica), tejón europeo (Meles meles; Europa), visón europeo (Mustela lutreola; Europa), marta pescadora (Martes pennanti; Norteamérica), lince (Lynx lynx; Lituania), marta americana (Martes americana; Norteamérica), musaraña enmascarada (Sorex cinereus; Norteamérica), musaraña del norte de cola corta (Blarina brevicauda; Norteamérica), mapache (Procyon lotor; Norteamérica), perro de mapache (Nyctereutes procyonoides; Europa), zorro rojo (Vulpes vulpes; Norteamérica y Europa), mofeta (Mephitis mephitis; Norteamérica), lobo (Canis lupus; Europa)

    Ciclo de vida
    En perros y gatos, los huevos de C. plica se liberan con la orina. Las primeras larvas (L1) se desarrollan dentro del huevo en 30-36 días. Cuando son comidos por el huésped intermediario (los gusanos de los géneros Lumbricus o Dendrobaena) las larvas L1 incuban en el intestino del gusano. 

    Las larvas perforan la pared intestinal y se integran en el tejido conjuntivo de todo el gusano. Si el gusano es comido por un huésped mamífero conveniente, las larvas mudan en larvas de etapa 2 (L2), migran por la pared intestinal, y mudan otra vez en terceras larvas de etapa (L3). El L3 es completado el sistema circulatorio a los glomérulos de los riñones. Desde allí, viajan hacia el ureter a la vejiga urinaria. Por 33 postinfección de días, tercio (L3) y larvas de la cuarta etapa (L4) es encontrado en la vejiga urinaria. Aquí ellos maduran en adultos y se reproducen sexualmente, deshaciéndose huevos fertilizados en la orina del anfitrión aproximadamente 60 días antes de la infección. Estudios de ciclo de vida detallados no han sido realizados con anfitriones salvajes definitivos de animal.
     

    Tasas de Predominio

     El predominio de hasta el 50 % en anfitriones salvajes y el 76 % en perros de perrera han sido relatadas.

    Síntomas clínicos
    Los animales más infectados no exponen ningún de los síntomas clínicos. En los casos de infestación pesada, síntomas pueden incluir la cistitis (la inflamación de la vejiga urinaria), proteinuria suave (la proteína en la orina), y hematuria (la sangre en la orina). La inflamación suave del ureter también ha sido relatada.

    Diagnóstico y tratamiento
    El diagnóstico en los casos de hematuria o cistitis son hechos por encontrando huevos en el sedimento de orina. El tratamiento acertado con levamisol, ivermectin o fenbendazole ha sido relatado.

  • Babesiosis canina

    Babesiosis canina

    La babesiosis canina es una enfermedad parasitaria causada por Babesia canis, un hematozoario de ciclo indirecto que se transmite por garrapatas.

    Los signos clínicos que se pueden presentar son hipertermia, postración, bilirrubinuria, hemoglobinuria, anemia y hepatoesplenomegalia. El diagnóstico se efectúa al observar trofozoítos basófilos piriformes en el interior de los glóbulos rojos en los frotis sanguíneos. El tratamiento etiológico se realiza con dipropionato de imidocarb.

    Aquí se presenta un caso clínico de esta enfermedad que ya no es exótica en Buenos Aires.

     

    Introducción

     Se presentó a nuestra clínica un canino ovejero alemán, "Fito" de 7 años de edad con un cuadro de decaimiento general de 24 horas de curso. El paciente no había presentado vómitos ni diarrea. A la revisación clínica el paciente se encontraba completamente asténico, con sensorio muy deprimido. Su temperatura rectal era de 39,2 ºC y la materia fecal era seca. Presentaba congestión de las mucosas oculares, sin otras anormalidades en el examen objetivo general. Se extrajo una muestra de orina por sondaje. Los resultados fueron los siguientes: densidad 1050, pH 6, proteínas +++, bilirrubina +++. Se envió el sedimento al laboratorio y se decidió sacar sangre para hemograma, CUS, creatininemia y ALTs. Al realizar la tricotomía se observaron lesiones granulomatosas pequeñas. Al interrogar al dueño sobre la presencia de garrapatas, éste refirió que el animal había sido tratado la semana anterior por una alta infestación con garrapatas inmaduras con un producto tópico. Se procedió entonces a realizar un frotis de sangre obtenida por punción de la cara interna del pabellón auricular.

     

    ¿Cuándo pensar en babesiosis?

    Principalmente si el animal tiene o tuvo garrapatas. Muchas veces no hay otro dato de la reseña que sea orientador. Cuadros febriles con o sin anemia pueden ser sugestivos de esta enfermedad.

     

    ¿Qué es la babesiosis?

    La babesiosis es una enfermedad parasitaria de animales domésticos, causada por un hematozoario de ciclo indirecto: Babesia spp, y transmitida por garrapatas.

    La babesiosis en el perro es causada por Babesia canis. Estudios recientes han demostrado que existen tres genotipos en todo el mundo, Babesia canis canis, Babesia canis vogeli y Babesia canis rossi (Lahler). De éstas, la que transmite Rhipicephalus sanguineus es la subespecie vogeli.

    La Babesia canis se observa como trofozoítos piriformes en glóbulos rojos, siendo observados también en macrófagos y células endoteliales de pulmón e hígado.

     

    Ciclo biológico

    Los hospedadores definitivos son varias especies de garrapatas, en nuestro medio se trata de Rhipicephalus sanguineus.

    En estas garrapatas, los merozoítos de Babesia colonizan el intestino y luego las glándulas salivales y el ovario, produciéndose de tal modo la invasión de la progenie, conocida como transmisión transovárica. De esta forma, las larvas que nacen de huevos infectados tendrán esporozoítos en sus glándulas salivales.

    El hospedador intermedio es el canino donde las babesias se reproducen en forma asexual. Al ser éste picado por garrapatas infectadas comienza con una parasitemia transitoria que dura aproximadamente cuatro días. Luego se presenta una parasitemia más intensa alrededor del 15º día.

    El microorganismo se replica a nivel endocelular en los eritrocitos, y puede localizarse también en macrófagos y células endoteliales de pulmón e hígado.

     

    Hallazgos clínicos

    Algunos de estos signos suelen estar presentes:

    Hipertermia

    Postración

    Bilirrubinuria

    Hemoglobinuria

    Anemia

    El diagnóstico diferencial más frecuente en el Gran Buenos Aires, y más si se trata de un paciente adulto, es la Leptospirosis.

     

    Existen pacientes con babesiosis y proteinuria, por lo tanto estaría siempre indicado realizar un frotis en un perro sospechoso o bien que haya tenido o tenga garrapatas.

     

    También puede observarse hepatoesplenomegalia que se debe a la congestión pasiva e hiperplasia del sistema fagocítico mononuclear.

     

    Valoración del enfermo

    El paciente puede encontrarse en estado grave, que requerirá un tratamiento de sostén agresivo y urgente. El mismo deberá instaurarse antes de llegar al diagnóstico de certeza.

    Estos pacientes evidencian un hematocrito bajo, palidez de las mucosas con o sin ictericia. En algunos casos pueden presentarse petequias por comienzo de una CID). Los pacientes premortem suelen tener insuficiencia respiratoria (mucosas porcelana y fumando en pipa).

    Los enfermos moderados suelen presentar síndrome febril y alteraciones urinarias (bilirrubinuria, proteinuria y hemoglobinuria).

    También la babesiosis puede presentarse en forma leve con anemia ligera y decaimiento, eludiendo de este modo al clínico.

     

    Diagnóstico de certeza

    El diagnóstico se efectúa al observar trofozoítos basófilos piriformes que miden 2.4 µm x 5 µm en el interior de los hematíes en los frotis sanguíneos.

    Deberán realizarse extendidos de sangre capilar debido a que el acantonamiento de los eritrocitos es mayor en estos vasos. Un frotis de sangre periférica obtenida por punción de la vena cefálica antebraquial, de la safena externa, etc. con resultado negativo, no descarta esta patología. Por este motivo deberá obtenerse la muestra por punción de la cara interna del pabellón auricular, para lo cual debemos higienizar y luego desinfectar la zona de punción, teniendo cuidado que no queden restos de alcohol o antiséptico. Colocar una pequeña gota de sangre en unos de los extremos del portaobjetos y con otro, realizar un extendido fino. No colocar el porta en la heladera, con solo secarlo al aire es suficiente.

    En sangre periférica acompañando la anemia regenerativa se observa anisocitosis, poiquilocitosis, policromasia y glóbulos rojos nucleados. Otros hallazgos comunes en esta enfermedad son la hiperbilirrubinemia, trombocitopenia, bilirrubinuria, hemoglobinuria.

     

    Volviendo a Fito:

    El hemograma mostró un hematocrito de 53%, GR: 7.400.000 mm3, Hemoglobina 19 mg/dl, GB: 8250 mm3, Ns: 79%, Nb: 1%, L: 10%, Eo: 1%, Ba: 0 y Mo: 9%, CUS: 23,61 , Creatinina: 1,27 , ALT: 23 y Prot. Tot: 8,9. El sedimento urinario arrojó: Espermatozoides abundantes, glóbulos rojos moderada cantidad, glóbulos blancos moderada cantidad, cilindros granulosos finos abundantes, cristales de bilirrubina escasos. El frotis de sangre capilar fue positivo a Babesia.

     

    Tratamiento etiológico

    Se realiza mediante la aplicación de Dipropionato de Imidocarb por vía intramuscular. Esta droga interfiere con el metabolismo de los ácidos nucleicos y tiene un bajo metabolismo por lo que su acción persiste por varias semanas, el margen terapéutico es escaso, su principal efecto tóxico es la necrosis hepática y ocasionalmente necrosis tubular renal.

     

    El específico en nuestro medio es el Imizol para bovinos, con una dosis para el canino de 6 mg/Kg. La aplicación debe ser intramuscular, la administración endovenosa disminuye el margen terapéutico, por lo tanto hay que evitar esta vía. Este medicamento presenta efectos colaterales muscarínicos con salivación, vómitos, diarrea y taquicardia, etc.. Es adecuado utilizar atropina y mantener al paciente hospitalizado por 24 horas (ver tratamiento de sostén).

    Se puede repetir el tratamiento a los 15 días si el paciente no se ha negativizado.

    No debemos olvidar que los organofosforados poseen también efectos muscarínicos, por lo que la administración de estas drogas en forma conjunta potencia los efectos tóxicos y es por tanto desaconsejable.

     

    Tratamiento sostén

     Este tratamiento es crucial en el enfermo grave, que requerirá glucocorticoides, transfusión de sangre fresca y heparina (en caso de CID).

     

    En anemias muy severas será conveniente utilizar concentrado globular.

     

    En caso que el animal manifieste los efectos adversos al imidocarbo, se aconseja administrar atropina vía subcutánea.

     

    Si se presenta diarrea severa deberá instaurarse fluidoterapia, básicamente con solución de ClNa o Ringer Lactato EV

     

    Tratamiento sintomático

    En caso de hipertermia se podrá utilizar dipirona 15 a 20 mg/Kg para dar bienestar al enfermo.