Categoría: Salud

  • Parvovirosis canina

    Parvovirosis canina

    La parvovirosis canina es la causa más frecuente de enteritis vírica en cachorros. La produce un virus muy estable que tiene una supervivencia elevada en el medio ambiente.

    El agente etiológico de la parvovirosis canina pertenece a la familia Parvoviridae. En la actualidad se acepta que existen dos tipos de parvovirus canino, antigénicamente diferentes: uno de ellos apatógeno, conocido como MCV o parvovirus canino tipo I, y otro patógeno llamado parvovirus canino tipo II. Este último es altamente resistente.

    La principal puerta de entrada es la oral, aunque se considera oronasal.

    Signos clínicos 
    Se puede presentar como dos formas clínicas diferentes:

    • Forma miocárdica. Afecta a menores de ocho semanas de edad, IC aguda, muerte súbita. Sin embargo, puede darse en adultos que han superado una miocarditis parvovírica, sufriendo posteriormente fallos cardiacos alrededor de los cinco años o incluso más tarde.
      En muchos cachorros se diagnostica posteriormente mediante electrocardiograma (sin presentar aún los signos entéricos), aunque es común encontrarlos muertos.

     

    • Forma entérica. Es característico el síndrome febril, vómitos y diarreas (hematoquecia en el 50%) lo que propiciará un cuadro de deshidratación. Al realizar estudios hematológicos suelen aparecer leucopenia y linfopenia. También puede aparecer septicemia, shock hipovolémico y/o séptico.
      Aquellos animales en los que no hay hemorragia tienen más posibilidades de sobrevivir que los que sí, independientemente de que se les aplique o no algún tipo de terapia. La muerte se asocia a procesos graves de deshidratación.

    Diagnóstico clínico 
    Al presentar unas manifestaciones clínicas tan variables, su diagnóstico no es fácil. Suele ser un diagnóstico presuntivo el que le permite al veterinario iniciar terapias de mantenimiento.

    Diagnóstico diferencial 
    Existen otros procesos patológicos que podrían presentar un cuadro clínico parecido al de la enteritis por parvovirus, como el moquillo canino, infecciones por coronavirus, hepatitis, gastroenteritis hemorrágicas, enteritis parasitarias e infecciones bacterianas.

    • Infecciones por coronavirus: curso menos severo con menores porcentajes de mortalidad. Los animales se suelen recuperar entre los 6-9 días incluso sin tratamiento, pero la diferenciación clínica es imposible.
    • Moquillo canino: presenta diarrean, pero también problemas respiratorios, nerviosos, exantematosis, etc.
    • Enteritis parasitarias: a veces pueden darse de forma simultánea. Laboratorio.

     

    Tratamiento 

    No existen productos que actúen de manera específica en contra del parvovirus, por lo que se recomienda tratamiento como medida auxiliar para contrarrestar los efectos de la deshidratación y evitar la aparición de infecciones secundarias causadas por bacterias.

    Fluidoterapia 
    La primera actuación es siempre una fluidoterapia agresiva, intentando reponer el déficit de hidratación en las primeras 1–2 horas con cristaloides isotónicos como el Ringer lactato, combinados con coloides como el hidroxialmidón o el dextrano en bolos (5 ml/kg), y transfusiones de sangre completa o plasma. Una vez repuesto el déficit se continúa con una fluidoterapia de mantenimiento que reponga además las pérdidas anormales por vómitos y diarrea con cristaloides isotónicos.

    Es importante proporcionar potasio en caso de hipocalemia.

    Tratamientos farmacológicos 
    Los fármacos se utilizan con el fin de tratar los síntomas y, en su caso, la infección y posible traslocación bacteriana.

    • Tratamiento de los síntomas digestivos. Para controlar los vómitos se administran antieméticos de acción central y periférica:
      – Metoclopramida (1 mg/kg/24 h). Es un antiemético y procinético que se debe usar con precaución, ya que estos pacientes con diarreas graves tienen una elevada susceptibilidad a padecer invaginaciones.
    •  – Clorpromacina (0,2–0,5 mg/kg/ 6–8 h). No tiene efecto procinético y presenta la desventaja de que puede provocar vasodilatación periférica y, por tanto, hipotensión, por lo que no debe administrarse en pacientes deshidratados.
    • – Ondansetron (0,1 mg/kg/12 h). Es un antiemético muy eficaz. No tiene las desventajas de los fármacos anteriores, por lo que se presenta como la mejor alternativa en el tratamiento de estos pacientes.
    • – Se administran también antisecretores anti–H2 para evitar los efectos perjudiciales sobre la mucosa del exceso de secreción ácida: cimetidina o ranitidina.
    • Antibioterapia. El tratamiento antibiótico ideal es el que combina un β-lactámico de amplio espectro, como penicilinas (amoxicilina–clavulánico) o cefalosporinas, con un aminoglucósido que cubre Gram (–), como la amikacina. Si queremos cubrir además anaerobios, administramos metronidazol. Los aminoglucósidos pueden causar insuficiencia renal aguda, por lo que deben ser utilizados sólo en pacientes hidratados.

     

    • Interferón omega. Este producto está recomendado en las fases tempranas de la enfermedad y los pacientes que recibimos en el hospital se encuentran en un estado más avanzado. Esto, unido al elevado coste del producto, hace que no se utilice rutinariamente.
  • Síndrome (Schnauzer)

    Síndrome (Schnauzer)

    Síndrome de comedones del Schnauzer

    DEFINICIÓN

    Se trata de on trastorno de la queratinización folicular de los Schnauzer miniatura caracterizado por la formación de comedones a lo largo de la linea media dorsal. Se ha descrito que el síndrome es la consecuencia del desarrollo de una malformación congenita de los folículos pilosos que provoca una queratinización anómala, formación de comedones, obstrucción folicular y dilatación y en algunos casos, folien litis bacteriana secundaria.

     

    CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS

    Las lesiones se desarrollan en Schnauzer miniaturas adultos jóvenes predispuestos a la malformación. Se extienden lateralmente a partir de la línea media dorsal y se localizan desde el cuello hasta el sacro. En muchos casos las lesiones son menos prominentes en la región lumbosacra. En los casos precoces o leves las lesiones puede que no se visualicen, y simplemente se noten al palpar pequeñas pápulas sobre el dorso. A medida que progresan, los comedones papulares se hacen más evidentes y se va aclarando el pelo en las áreas afectadas. Pueden desarrollar una foliculitis bacteriana secundaria lo que a menudo se acompaña de prurito y dolor. Pueden aparecer pequeñas costras asociadas con la infección.

     

    DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

    • Demodicosis

    • Foliculitis bacteriana

    • Dermatofítosis

    • Hipersensibilidad por picadura de pulgas

     

    PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

    La anamnesis y la sintomatología clínica ofrecen un sospecha de diagnóstico, y el análisis histopatológico de una biopsia permitirá confirmarlo.

     

    TRATAMIENTO

    Los casos leves con pocas lesiones no requieren tratamiento. La mayoría de los casos más graves se pueden controlar con champúes que contengan peróxido de benzoilo. Inicialmente la frecuencia de aplicación del champú debería ser 2 veces por semana. Luego se puede reducir a una vez por semana o una vez cada 15 días, según sea necesario, para mantener el control. Si aparecen una foliculitis bacteriana secundaria, está indicada la aplicación de una terapia antibiótiea sistemica durante 2 semanas. Los casos refractarios a la terapia tópica se pueden tratar con isotretinoína (1-2 mg/kg p.o. q 24 h) . Generalmente se observa una respuesta en el plazo de 3-4 semanas, tras la cual la dosis se puede reducir a una vez cada 1-3 días según sea necesario para mantener el control.

     

    PUNTOS CLAVE

    • No cometa el error de olvidarse de descartar cualquier posible diagnóstico diferencial.

  • Coprofagia

    Coprofagia

    La coprofagia se define como la ingestión de heces, las del propio animal o de otros animales, inclusive las de otra especie. 
    La coprofagia es común en perros, siendo extremadamente rara en felinos, por lo que nos referiremos a la primera especie. 
    La única circunstancia en la cual la coprofagia se considera una conducta normal es cuando la perra ingiere las heces de sus cachorros desde el momento de su nacimiento hasta casi las tres semanas de vida. También se puede considerar como comportamiento natural, aunque no normal, en los perros que consumen heces de ungulados para adquirir nutrientes. 
    Los perros que practican la coprofagia pueden presentar mal aliento (lógicamente), polidipsia, poliuria, vómitos y pérdida de peso. 
    Las causas las podemos dividir en dos grandes grupos: médicas y conductuales. 

    1.-Las médicas son debidas a enfermedades que cursan con maldigestión o con aumento de apetito. 
    2.-Las alteraciones de la conducta pueden ser debidas a estrés, por higiene del cubil, como respuesta al castigo por defecar en lugares inadecuados o imitando al comportamiento del propietario al remover las heces. 

    El tratamiento variará según sea una alteración de la conducta o un problema medico. Según el caso el veterinario prescribirá lo más adecuado. 
    Como complicaciones podemos encontrar la infección por parásitos ya que los huevos salen con las heces.

  • Anemia en perros

    Anemia en perros

    La anemia en perros, al igual que ocurre en seres humanos, se produce cuando hay una disminución en el número de globulos rojos o por una disminucion en la concentración de hemoglobina.
    Esta condicion puede darse:

    Por perdida de sangre, ya sea ésta de forma aguda o cronica (por perdida continua en el tiempo)
    Por destruccion de los globulos rojos
    Por falta de producción de globulos rojos.

     

    La anemia se clasifica en:

    Regenerativa
    No regenerativa

     

    Anemia regenerativa
    Una anemia se dice que es regenerativa cuando la médula ósea es capaz de responder adecuadamente ante la disminución en el número de globulos rojos aumentando rapidamente su produccion.
    Un ejemplo de este tipo de anemias son las debidas a cuadros de hemorragias (por ejemplo en heridas) o por destruccion de globulos rojos (anemia hemolitica).

     

    Anemia no regenerativa
    Ocurre cuando la medula osea no responde adecuadamente ante un aumento en la demanda de globulos rojos. la médula ósea responde adecuadamente a la creciente necesidad de las células rojas de la sangre.
    Este tipo de anemia se produce por diversas causas entre ellas:

    – Cancer
    – Insuficiencia renal
    – Intoxicacion con Plomo
    – Enfermedad medular
    – Enfermedad por garrapatas
    – Enfermedad de Von Willebrand

  • Celulitis juvenil

    Celulitis juvenil

    La patología adquirida de la que trata nuestro caso es una celulitis juvenil en un cachorro de Labrador Retriever, macho, de un mes de edad, que presenta de manera repentina ganglios submandibulares muy inflamados, de gran tamaño y consistencia dura, con el rostro edematoso, labios, párpados y pabellones auriculares cubiertos de pústulas, además de anorexia, apatía, letargia y cojera. Su tratamiento, que se describe a continuación, fue aplicado durante seis semanas y permitió una resolución completa.

     

    Etiología

    La celulitis juvenil, llamada también pioderma juvenil o linfadenitis apostematosa, es una patología idiopática frecuente en cachorros entre las tres y seis semanas de edad, aunque también se han confirmado casos en perros jóvenes de hasta doce meses. Existe predisposición en determinadas razas como el Teckel, Labrador Retriever, Golden Retriever, Pointer y Lhasa Apso, por lo que actualmente se sospecha la existencia de algún factor hereditario , y todos los estudios indican que hay causas inmunomediadas detrás de esta patología. También puede ocurrir en cualquier otra raza o en perros mestizos. En nuestra experiencia clínica sólo hemos encontrado un individuo afectado dentro de una misma camada, aunque es frecuente que varios individuos por camada estén afectados. Al día de hoy no hay datos de si se debería criar con perros que hayan estado afectados por esta patología en su etapa de cachorro.

     

    Lesiones

    Se caracteriza por una inflamación grave de la piel, muy llamativa para los propietarios. Las lesiones asociadas son edema, eritema y pápulas que evolucionan a pústulas con rapidez en la cabeza y el cuello, especialmente en zonas de la cara como párpados, labios y pabellones auriculares; pueden llegar a aparecer fístulas y costras de mayor tamaño. La piel afectada se endurece y existe exudado mucopurulento. También puede aparecer secreción ocular mucopurulenta, así como otitis externa. En muy raras ocasiones pueden verse afectadas otras zonas, como las extremidades posteriores, la zona genital y la perianal. Los ganglios linfáticos de la zona, sobre todo los mandibulares, están muy reactivos, de gran tamaño y endurecidos, y pueden llegar a formarse abscesos, que se rompen y producen descargas purulento-hemorrágicas. En algunos casos hay linfadenopatía generalizada, aunque no es lo normal. Los cachorros afectados pueden padecer anorexia, fiebre, letargia e incluso dolor articular.

    Todos los estudios realizados para detectar algún agente infeccioso, incluso para transferir la enfermedad a otros individuos por inoculación, han sido negativos. Puede aparecer una pioderma bacteriana secundaria, pero las lesiones iniciales siempre han resultado estériles. Cuando aparecen lesiones en zonas atípicas es necesario confirmar el diagnóstico con biospia de piel o ganglios linfáticos, donde los hallazgos histopatológicos indicarán celulitis piogranulomatosa y linfadenitis sin agente causal identificado. En algunos cachorros se ha encontrado anemia no regenerativa y leucocitosis con neutrofilia.

     

    Tratamiento

    Se trata de una patología inmunomediada; el tratamiento con prednisolona es efectivo  a dosis de 2,2 mg/kg una vez al día, y se debe mantener hasta la desaparición de los síntomas, para posteriormente continuar en días alternos durante dos o tres semanas más. Además, se ha comprobado que el tratamiento antimicrobiano por sí solo es poco efectivo y los síntomas pueden incluso incrementarse si retiramos la terapia inmunosupresora demasiado pronto, por lo que debemos mantener esta terapia hasta que haya desaparecido completamente la inflamación, de manera que también disminuye la formación de cicatrices.

    Nosotros aconsejamos tratamiento local tópico suave con champús, lociones o pomadas antibacterianas y administrar cefalosporinas sistémicas de amplio espectro como la cefalexina (20 mg/kg vía oral tres veces al día) ,  o la cefovecina (0,1 ml/kg vía subcutánea cada dos semanas), con lo que hemos tenido buenos resultados. Los abscesos pueden ser drenados quirúrgicamente si el cachorro estuviera muy molesto, dando así un alivio sintomático.

    Aunque esta patología en perros tratados tiene un pronóstico generalmente favorable, sin tratamiento puede llegar a ser fatal.

    Lo característico de esta patología es que hace que exista poco margen de error en el diagnóstico; a pesar de ello, siempre se debe descartar una demodicosis antes de instaurar el tratamiento inmunosupresor. Una pioderma grave o incluso una reacción cutánea grave podrían también producir signos similares.

  • Hernias

    Hernias

    Las hernias abdominales pueden ser externas, como las umbilicales, en las que el contenido abdominal protruye hacia el exterior a través del anillo umbilical, o bien internas, como la diafragmática. Las hernias umbilicales se consideran congénitas y se deben a un desarrollo embrionario defectuoso, mientras que las hernias abdominales craneales congénitas se han descrito asociadas a hernias diafragmáticas peritoenopericárdicas. Además, muchos machos con hernias umbilicales también padecen criptorquidismo , como es el caso de nuestro cachorro. Las hernias peritoneopericárdicas se han asociado además a defectos esternales, hernias abdominales craneales y umbilicales, cabello anormal en la parte ventral del abdomen, defectos cardiacos, shunt portosistémico congénito y defectos vasculares pulmonares. Los síntomas dependen de los órganos que traspasen el defecto en la pared y queden atrapados en la cavidad no correspondiente a su anatomía normal, por lo que podemos tener animales asintomáticos y encontrar estas patologías como hallazgos casuales o bien tener animales con síntomas muy variados, como gastrointestinales, cardiovasculares, respiratorios o simplemente dar signos inespecíficos como apatía. La resolución de estas patologías es siempre quirúrgica.

  • Criptorquidia

    Criptorquidia

    La criptorquidia, o fallo en el descenso testicular hasta el escroto, es una patología que debemos tener siempre en mente cuando exploremos un cachorro o perro joven en nuestra consulta; no debemos olvidar incluir la palpación testicular en la exploración de animales de cualquier edad. Cuando se da la criptorquidia, el testículo puede quedar en el abdomen o bien en el canal inguinal; si el testículo se encuentra en la zona subcutánea, entonces estamos ante una ectopia . En ambos casos la falta de hallazgo del testículo en el escroto puede ser unilateral o bilateral.

    La causa genética de la criptorquidia está clara: es un rasgo autosómico recesivo ligado al sexo. No se conoce la forma en la que se hereda; la patogénesis aún está siendo investigada y en animales criptórquidos se ha encontrado la presencia de un ligamento suspensorio craneal muy fuerte . Por tanto, para intentar reducir esta patología lo máximo posible se recomienda eliminar de la cría al individuo que la padezca, a sus hermanos de camada o de camadas diferentes pero resultantes del mismo cruce, así como a sus padres y sus descendientes si es que los hubiera.

    Los perros con criptorquidia bilateral son azoospérmicos y pueden mostrar dificultad o fallo total en la erección; por su parte, los criptórquidos unilaterales, que poseen fertilidad reducida, son potencialmente transmisores de este defecto, ya que pueden tener descendencia. Por lo demás, en ambos casos son animales clínicamente normales, aunque se ha confirmado en algunos individuos, además, la presencia de algunos defectos congénitos como luxación de rótula, deformidad tarsal, tetralogía de Fallot, displasia de cadera, defectos en pene y prepucio, hernia inguinal y umbilical y colas acortadas o torcidas , estos tres últimos encontrados en nuestro Labrador. Aparte de las complicaciones de tipo reproductivo, en animales criptórquidos existe una mayor incidencia de tumores (de hasta 9-13 veces más) que en los animales en los que los testículos se encuentran en el escroto. Los más comunes son el seminoma y el tumor de células de Sertoli. A esto podemos añadir la mayor probabilidad de torsión del cordón espermático situado en posición abdominal debido al aumento de tamaño provocado por estos tumores .

    Respecto al aspecto hormonal, se ha comprobado que no hay diferencias con animales normales en la concentración de estrógenos basales y diferencias insignificantes en cuanto a la LH, así como en las concentraciones de testosterona, las cuales son a veces menores en animales con criptorquidia . Sí se ha observado que la GnRH es menor en perros criptórquidos y se han comunicado casos en los que el uso de GnRH parece que ha ayudado al descenso testicular, pero estos datos, según los resultados obtenidos hasta ahora, no son consistentes y se considera que no es ético su uso. El fracaso en la búsqueda de una causa simple o un tratamiento efectivo en estos animales indica que probablemente este defecto sea multifactorial, con factores físicos y endocrinos de por medio.

    Tenemos que tener en cuenta que lo normal es que aproximadamente entre los tres y diez días de vida los testículos desciendan al escroto, pero hasta las dos o tres semanas no seamos capaces de palparlos. Sin embargo, sí deberían palparse en todos los cachorros entre las cinco y ocho semanas de edad, por lo que a las ocho o diez semanas es posible lanzar un probable diagnóstico de criptorquidia, que debemos confirmar cuando se haya cerrado el anillo inguinal en la pubertad, a los seis meses de edad aproximadamente.

  • Alergias Caninas

    Alergias Caninas

    Las alergias son una consecuencia desproporcionada del sistema inmune frente a sustancias extrañas al organismo (antígenos), el cual reacciona generando anticuerpos y otros mecanismos defensivos.

    Entre los alérgenos responsables de las dermatitis alérgicas, destacan:

    Aero alérgenos que inducen al desarrollo de la Dermatitis atópica.

    Trofalérgenos, responsables de las alergias alimentarias

    Compuestos de la saliva de las pulgas, que producen dermatitis alérgicas a la picadura de pulga.

     

    Atopia

    Se entiende por atopia a la predisposición hereditaria a desarrollar reacciones de hipersensibilidad inmediata. La atopia es la segunda causa de dermatitis alérgica en los perros y la principal causa de prurito crónico, junto con la picadura de pulga.

    La atopia canina es un proceso multifactorial en cuyo desarrollo deben contemplarse los siguientes factores:

    Predisposición genética heredada

    Se ha demostrado que existe un predisposición en ciertas razas de perros, Boxer, Bulldog Frances, bulldog Ingles, Bull Terrier, dálmata, Fox Terrier, Golden Retriever, Labrador, Lhasa Apso, Pastor Alemán, Pastor Belga, Pequinés, Setter Irlandés, Shar Pei y West Highland White Terrier.

    Se sabe que existe además un predisposición familiar por lo que el historial familiar podría ayudar a un pronostico temprano.

    Factores ambientales.

    Nacimiento en meses de máxima concentración polínica.

    Tratamiento

    Si bien la atopia no se puede curar, mas del 90% de los perros atópicos son controlados de forma satisfactoria.

    Desafortunadamente es muy difícil eliminar los alergenos responsables del ambiente, por lo que es importante detectar oportunamente complicaciones secundarias y controlarlas, como; seborreas, Piodermas Bacterianas y Dermatitis por Malassezia, se puede reducir el nivel de prurito lo suficiente como para mantenerlo en un nivel de conformidad aceptable.

    Se debe administrar una dieta hipoalergenica.

    Dermatitis alérgica a la picadura de pulgas

    Es un reaccion a la saliva de la pulga, la cantidad de pulgas no iinfluye, el posible encontrar excremento de pulga que podría confirmar el diagnostico. La usencia de pulgas no descarta la posibilidad de que la padezca.

    Se caracteriza por ser una dermatitis pruriginosa papulocostrosa con un patrón de distribución muy característico

    Tratamiento

    Evitar la picadura, así como evitar infecciones secundarias. En el mercado existen variados repelentes.

    Alergias alimentarias

    Estas se pueden producir tanto con alimentos comerciales o dietas caseras. La carne y productos lácteos de vacuno son los responsables del 40-80% de este tipo de alergias. Otros posibles alérgenos son los cereales, soja, huevos, carne de cerdo, pollo y pescado.

    Dermatitis por contacto

    La reacción puede ser retardada (tipo IV) las posibles sustancias causantes pueden ser; plantas, pinturas, fibras sintéticas, productos de limpieza de suelos, medicamentos o champús.

    Suelen afectarse zonas de poco pelo: abdomen, cola, tórax (ventral), cuello (ventral), periné, puntas de oreja, labios, nariz y escroto.

    Lesiones secundarias pueden ser alopecia auto inducida.

     

     

     

  • Virus Leucemia Felina

    Virus Leucemia Felina

    El virus de la leucemia felina (VLFe) es un retrovirus que infecta a los gatos. (Virus con envoltura que presentan un genoma de ARN monocatenario de polaridad +).

     

    Este virus causa un tipo de cáncer de las células sanguíneas, los linfocitos, es decir una leucemia que es un cáncer de los leucocitos, las células encargadas de proteger al organismo frente a las infecciones cotidianas. Este virus constituye un grave riesgo para los gatos domésticos, ya que además de contagioso, es responsable de un amplio abanico de enfermedades mortales, tanto cancerosas como no cancerosas. Este  virus puede llegar a ser mortal, ya que dejara a nuestro gato indefenso frente a cualquier agente externo.

     

    ¿Cómo se transmite?

    Es muy común que nuestros gatos salgan de paseo por el barrio y entren en contacto con otros gatos sean estos domésticos o sea que viven en la calles, este virus se transmite entre los gatos infectados a través de la saliva, las secreciones nasales o contacto sexual,  La transmisión del VLFe se produce principalmente durante los comportamientos agresivos (mordiscos/luchas), Además la gata puede transmitir el virus a sus cachorros durante la gestación y por medio de la lactancia. Por eso el castrar a nuestros felinos ayudara a evitar una de las causas principales de contagio.

     

    Por suerte el virus no se transmite a los humanos ni a los perros. (Ellos suelen tener suficiente con lo suyo)

     

    Los signos y síntomas de la infección del virus de la leucemia felina son bastante variados e incluyen pérdida de apetito, deficiencias en el pelaje, infecciones de la piel, la vejiga y el tracto respiratorio, enfermedades bucodentales, convulsiones, inflamación de los ganglios linfáticos, lesiones en la piel, fatiga, fiebre, pérdida de peso, estomatitis, gingivitis, dejar de usar la caja de arena, pancitopenia, aseo pobre, enfermedades bacterianas y virales recurrentes, anemia, diarrea, e ictericia,,, en fin los signos pueden llegar a ser innumerables.

     

    Prevención

    Existen vacunas para la prevención del VLFe. Siempre es recomendable realizar un test antes de comenzar un plan de vacunación ante esta enfermedad, la mayoría de estos test incluyen también la inmunodeficiencia felina, la cual la abordaremos en el próximo artículo. Los veterinarios suelen recomendar la no convivencia entre gatos positivos y gatos negativos, aunque estos estén vacunados

     

    Lo más importante en un gato positivo en el VLFe es protegerlo de la exposición a otras enfermedades, asegurar una buena nutrición, vacunarlo regularmente contra otras enfermedades, evitar situaciones de estrés, controlar los parásitos internos y externos y el tratamiento temprano de cualquier síntoma que aparezca.

     

    Aunque no existen tratamientos específicos, el interferón y otros inmunoestimulantes, como la crotoxina, pueden ser de gran  utilidad para mantener el sistema inmunológico del gato en buen estado a igual que atender rápidamente cualquier alteración de su salud.

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    Julio C. Quero M.

    Medico Veterinario

  • La Rabia

    La Rabia

    La rabia es una enfermedad vírica que afecta al sistema nervioso central de los animales de sangre caliente, incluidos los humanos. El período de incubación de la enfermedad es largo (seis meses) y los síntomas pueden tardar varias semanas en aparecer tras la infección, pero una vez que aparecen, la rabia es siempre fatal en los animales.

     

    El virus de la rabia es un lyssavirus, grupo de virus causante de encefalitis que comprende también varios lyssavirus del murciélago identifi cados recientemente. Los lyssavirus pertenecen a la familia Rhabdoviridae. El nombre Rhabdo viene del griego e identifica la forma característica de bala o de bastoncillo de los virus. Existen varias cepas del virus clásico de la rabia que por lo general están asociadas a una especie principal como reservorio.

     

    La rabia ha sido reconocida desde hace siglos, pero no es sino en 1880 cuando el trabajo realizado por Louis Pasteur identifica un virus como la causa de la enfermedad.

     

    La rabia es una enfermedad inscrita en la lista del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y debe ser declarada a la OIE (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE).

     

    ¿Dónde existe la enfermedad?

    El virus de la rabia está presente en todos los continentes, excepto en la Antártica. Algunos países han establecido medidas de control y vigilancia y han conseguido erradicar la enfermedad para satisfacer los requisitos de la OIE sobre el estatus sanitario libre de rabia. En otros países, sin embargo, la enfermedad sigue siendo endémica y los principales hospedadores son los animales salvajes. La infección del ganado doméstico podría tener repercusiones económicas en algunos países; sin embargo, en varios países en vías de desarrollo y en transición suscitan mayor preocupación los casos de rabia en los perros domésticos que plantean una amenaza para el hombre.

     

    ¿Cómo se transmite y propaga la enfermedad?

    La rabia se transmite mediante la saliva de los animales infectados. La infección se produce principalmente vía las heridas por mordedura, o por entrada de saliva infectada en las heridas abiertas o en la membrana mucósica, tal como la de la boca, la cavidad nasal o los ojos. También se ha documentado la infección por inhalación del virus, por ejemplo, en el entorno de una cueva de murciélagos densamente poblada.

     

    El virus permanecerá por lo general en el punto de entrada durante un periodo de tiempo antes de viajar a lo largo de los nervios hasta el cerebro. Una vez en el cerebro, el virus se multiplica rápidamente y se manifi estan los signos clínicos. Del cerebro, el virus pasa a las glándulas salivales a lo largo de los nervios. El periodo de tiempo antes de que aparezcan los signos clínicos en un animal infectado puede variar dependiendo de la cepa viral y del punto de entrada. Así que es importante darse cuenta de que la enfermedad puede ser transmitida a otros animales y a los humanos vía la saliva de un animal infectado antes de que éste presente los signos clínicos.

     

    ¿Qué riesgos implica para la salud pública?

    La rabia es considerada como una de las zoonosis más importantes en el mundo (una enfermedad que afecta principalmente a los animales, pero que puede afectar también a los humanos).

     

    Todo caso de mordedura por un animal doméstico o salvaje debe investigarse. Los animales salvajes que sufren de rabia pierden el miedo natural de los seres humanos, con lo que aumenta el riesgo de contactos. Los signos clínicos en los animales, tales como salivación excesiva, dificultad para respirar o tragar pueden representar un riesgo de infección desconocido para el hombre al examen si examina el interior del hocico de los perros y del ganado en busca de un cuerpo extraño o si intenta administrar la medicación con las manos desnudas.

     

    Es importante lavar inmediatamente con agua y jabón cualquier herida de mordedura o cualquier superficie expuesta e informar del incidente a un médico o al servicio de emergencia del hospital. El riesgo de transmisión de la rabia debe evaluarse basándose en el carácter del encuentro, la especie del animal involucrado, la prevalencia de la rabia en la zona, la evaluación de la vacunación y del estado clínico del animal y su disponibilidad para las pruebas de diagnóstico.

     

    Los grupos ocupacionales regularmente en contacto con los animales, por ejemplo, los veterinarios, ofi ciales de control pecuario y guardabosques, deben obtener protección mediante la vacunación previa a la exposición. El personal de los mataderos, en particular en las zonas endémicas, debe tomar medidas para prevenir la infección por la saliva, la glándula salival y el tejido nervioso de los animales infectados. La infección no se transmite por consumo de carne de un animal rabioso.

     

    ¿Cuáles son los signos clínicos de la enfermedad?

    Los signos clínicos de la rabia en los animales varían dependiendo del efecto del virus en el cerebro. Los signos característicos incluyen cambios repentinos en el comportamiento y parálisis progresiva conducente a la muerte. En algunos casos, sin embargo, un animal puede morir rápidamente sin haber mostrado signos clínicos significativos

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    Rabia furiosa

    Los animales pueden estar ansiosos, altamente excitables y/o agresivos con periodos intermitentes de depresión. Al perder la cautela y temor naturales de otros animales y de los humanos, los animales con esta forma de rabia pueden mostrar súbitos cambios del comportamiento y atacar sin provocación. A medida que progresa la enfermedad, son comunes la debilidad muscular, la pérdida de coordinación y las convulsiones. La parálisis progresiva conduce a la muerte.

     

    Rabia muda o paralítica

    Los animales con esta forma de rabia pueden mostrarse deprimidos o inusualmente dóciles. A menudo sufrirán de parálisis, generalmente de la cara, garganta y cuello, lo que se manifiesta por expresiones faciales anormales, babeo e incapacidad para tragar. La parálisis puede afectar al cuerpo, en primer lugar a las patas traseras y después se extiende rápidamente a todo el cuerpo con coma y muerte subsecuentes.

    En los humanos, los primeros signos pueden incluir fiebre o dolor de cabeza. A medida que progresa la enfermedad, pueden presentarse otros síntomas como confusión, depresión, somnolencia, agitación o parálisis de la cara, la garganta y el cuello. La parálisis progresiva suele conducir a la muerte.

     

    ¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

    Las sospechas de la enfermedad pueden basarse en los signos clínicos, no obstante, se requieren pruebas de laboratorio para confi rmar el diagnóstico. Las muestras tomadas de animales muertos deben enviarse a laboratorios competentes para el diagnóstico. Pueden consultarse las recomendaciones de la OIE en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE y en el Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE.

     

    ¿Cómo prevenir o controlar la enfermedad?

    Medidas de prevención y control En los países donde la enfermedad es endémica, se aplican medidas para tratar y reducir el riesgo de infección en las poblaciones susceptibles (animales salvajes, animales vagabundos y domésticos) y crear una barrera entre la fuente animal de la enfermedad y los humanos.

     

    Estas medidas comprenden:

    – Vigilancia y notifi cación de casos sospechosos de rabia en los animales

    – Programas de vacunación de los animales domésticos

    – Investigación de la dinámica, vacunas y mecanismos eficaces de administración para poblaciones específicas

    – Programas de control de la rabia en los animales salvajes, vacunación incluida (captura/vacunación/liberación o suministro de vacunas orales)

    – Programas de control poblacional y de vacunación de las poblaciones de animales vagabundos.