Categoría: Salud

  • Vomitos

    Vomitos

    El vómito es la expulsión forzada del contenido del estómago hacia arriba a través del esófago y fuera de la boca.

    Los vómitos consisten en la salida por boca de contenido del aparato digestivo (alimentos, jugo gástrico, bilis).Van precedidos o acompañados de nauseas y arcadas.

    Es importante diferenciar vómito y regurgitación . En la regurgitación hay expulsión de contenido por boca pero no existen arcadas.

     

    VÓMITOS

    Con nauseas

    Con arcadas

    Con contracciones abdominales              REGURGITACIÓN

    No hay nauseas

    Ni arcadas

    Ni contracciones abdominales

    Los vómitos pueden ser blancos, amarillo-verdosos, con sangre como en “posos de café”, pueden tener alimento no digerido, etc. Las circunstancias de cada animal, su edad, si está o no vacunado, la frecuencia del vómito, los síntomas asociados o los hábitos alimenticios y de vida pueden orientar muchas veces al veterinario hacia un diagnóstico u otro.

    Aparecen con frecuencia en enfermedades infecciosas , sobre todo de cachorro, como el parvovirus y moquillo.

    Una alimentación poco adecuada , a base de comida casera o con pienso de baja calidad, los cambios bruscos en la dieta o una cantidad excesiva de comida pueden también desencadenar vómitos en los perros y gatos.

    La ingestión de cuerpos extraños (juguetes, piedras, plásticos, huesos, etc), muy frecuente en nuestros animales, puede provocar cualquier síntoma digestivo, incluidos los vómitos. Los objetos más habituales en el perro son juguetes, huesos, huesos de frutas, piedras, plásticos o pelotas mientras que en el gato son más frecuentes los cuerpos extraños lineales como hilos, lana o cuerdas. Los cuerpos extraños s iempre constituyen un problema importante y p ueden incluso llegar a producir una obstrucción intestinal. Muchas veces es necesario recurrir a la endoscopia o a la cirugía para extraerlos.

     

    Para intentar llegar a un diagnóstico resulta muy útil poder contestar algunas preguntas que nos harán en la clínica veterinaria:

    ¿Cuándo empezaron los vómitos?

    ¿Qué color tienen?

    ¿El animal está decaído?

    ¿Ha tomado alguna medicación?

    ¿Había vomitado después de comer o había pasado tiempo?

    En función de las respuestas el veterinario podrá realizar un diagnóstico presuntivo.

     

    Principales causas de vómito

    Cambios en la dieta

    Ingestión de basura

    Ingestión de cuerpos extraños

    Problemas de estómago

    Problemas intestinales

    Alteraciones de órganos abdominales (peritonitis, pancreatitis, etc)

    Alteraciones nerviosas

    Enfermedades infecciosas (ej. Parvovirus)

    Ingestión de tóxicos

    Algunos medicamentos

     

    ¿Cuándo debo acudir al veterinario inmediatamente?

    1. Si el animal es un cachorro

    2. Si los vómitos son persistentes.

    3. Si los vómitos contienen bilis, sangre o parecen como posos de café.

    4. Si el animal está adormilado, decaído, tiene mucha sed o los ojos hundidos.

     

    ¿Cuándo debo acudir al veterinario inmediatamente?

    En muchos casos la historia clínica puede ser suficiente para que el veterinario haga un diagnóstico. En otros casos será necesario realizar otro tipo de pruebas como radiografías (para descartar la presencia de cuerpos extraños), análisis de sangre, análisis de orina, endoscopia, etc.

     

    • Historia clínica

    • Exploración física

    • Radiografías de abdomen

    • Análisis de sangre

    • Análisis de orina

    • Ecografía

    • Endoscopia

     

    ¿Qué hacer cuando aparecen los vómitos?

    • Como primera medida hay que retirar el alimento sólido y dejar al perro o gato en ayuno 24 horas.

    • No hay que restringir el acceso al agua durante muchas horas pero si es importante ofrecerla en pequeñas cantidades varias veces al día.

    • Si los vómitos persisten o son muy frecuentes es necesario acudir al veterinario.

    • Cuando lo indique el veterinario, después de las horas de ayuno, se ofrecerá comida altamente digestible, racionada y en pequeñas cantidades varias veces al día.

    • Ante la duda acudir al veterinario o llamarle por teléfono para ver si considera necesaria la visita.

  • Estenosis

    Estenosis

    Es el estrechamiento del conducto vertebral en la zona lumbosacra que produce la compresión de la parte final de la médula espinal (cauda equina) o de los nervios lumbosacros.

     

    La estenosis lumbosacra degenerativa es muy frecuente en los perros de razas grandes, especialmente en los de raza Pastor Alemán.

     

    La mayoría de los afectados son de edad media o mayores.

     

    Síntomas

    • Dolor lumbosacro

    • Dificultad para levantarse

    • Cojera de las patas de atrás

    • Alteraciones en los reflejos de las extremidades traseras

    • Puede haber incontinencia urinaria o fecal.

     

    Diagnóstico

    • Síntomas

    • Radiografías simples (sin contraste) en varias posturas

    • Radiografías de contraste

    • Resonancia magnética

     

    Tratamiento

    El tratamiento médico se basa en el uso de antiinflamatorios y el reposo.

     

    Cuando no existe respuesta al tratamiento médico o existen alteraciones neurológicas importantes debe valorarse la posibilidad de recurrir a la cirugía.

  • Espigas

    Espigas

    Con la llegada del buen tiempo, en el campo e incluso en los parques de las ciudades crecen las llamadas “espigas”. Las espigas son las semillas o formas de reproducción y propagación de las plantas gramíneas (similares a algunos de los cereales de cultivo). Tienen una típica forma de arpón que les permite, junto con unos ganchos microscópicos, quedar fuertemente enganchadas al pelo de los animales o a la vestimenta de las personas.

    Las espigas tienen una afilada punta, cuando se clavan debido a su forma de arpón, no pueden retroceder, se abren a modo de paraguas y se van clavando cada vez con mayor fuerza en el punto en que están fijadas. Esta es base de los problemas que producen en el perro. Cuando las espiguillas se secan se desprenden y es muy fácil que cuando un perro pasea o se restriega encima de ellas, se introduzcan por diferentes orificios: nariz, ojos, oídos, incluso a través de la piel.

     

    Espigas en los oidos

    Si el animal comienza a cabecear bruscamente mientras estamos en la calle o al poco de subir a casa casi con toda seguridad que nos vamos a encontrar con una espiga dentro del oído. Hay que actuar rápidamente y acudir al veterinario para que se la extraiga, cuanto más tiempo pase más dolorido estará el animal y más profundamente estará alojada la espiga por lo que habrá más riesgo de que se desarrolle después una otitis e incluso en ocasiones una perforación del tímpano. Hay que recordar siempre que las espigas del oído “nunca salen solas de los oídos.

    El oído se explora con un otoscopio y si hay una espiga hay que extraerla con unas pinzas especiales llamadas de cocodrilo. Este procedimiento puede ser muy doloroso por lo que en muchas ocasiones es necesario recurrir a la sedación o incluso a la anestesia.

     

    Espigas en las fosas nasales

    Otro sitio donde pueden dar problemas las espigas es al entrar por la nariz. Los síntomas van a ser agudos, se producirán mientras sacamos al animal a pasear y vendrán acompañados por numerosos estornudos. El animal arrugará la nariz, intentará frotarse el hocico con las patas y en ocasiones sangrará.

    Puede que lo que haya provocado esta irritación haya sido ya expulsado. Si la espiga no sale puede progresar hacia la faringe y ser tragada. En estos casos los síntomas pueden permanecer un tiempo pero irán a mejor, mientras que si la espiga permanece en la nariz los síntomas irán empeorando y con el tiempo pasaremos a tener una descarga purulenta.

    La exploración siempre se debe hacer bajo anestesia. La nariz es muy sensible y sangra con gran facilidad haciendo que la visibilidad sea bastante complicada. Además existen una gran cantidad de pliegues entre los que se puede esconder la espiga. Emplearemos para visualizar la zona un fibroendoscopio aunque normalmente con un otoscopio podremos valorarla bastante bien.

    Si la localizamos la extraeremos con unas pinzas de cocodrilo igual que las empleadas para la extracción de cuerpos extraños del oído

     

    Espigas en los ojos

    Cuando las espigas se introducen en los ojos, se quedan alojadas dentro del párpado, entre el globo ocular y el párpado. Notaremos que el animal tiene el ojo medio cerrado y muy inflamado. Se pueden alojar también bajo el “tercer párpado” de los perros. Para explorar el ojo y quitar una espiga si la hubiera puede ser suficiente usar un colirio anestésico que duerma la córnea.

    Las espigas en los ojos producen muchísimas molestias, dolor, reacción inflamatoria y úlceras en la córnea. Es importante hacer una buena exploración del ojo pues en ocasiones se introducen en el fondo del saco conjuntival. Pueden producir problemas graves por infecciones de la parte posterior del ojo.

     

    Espigas en la piel

    En otras ocasiones las espigas se podrán clavar en la piel e ir migrando hasta aparecer en el tórax o en el abdomen o también si la espiga entra por la boca mientras el perro va corriendo puede ir directamente a alojarse en el pulmón.

    Estos casos suponen una urgencia, en muchas ocasiones quirúrgica, y un reto diagnosticarlas.

     

    Importante

    Por la frecuencia e importancia de este problema será imprescindible recomendar algunas medidas preventivas para reducir la incidencia del problema.

    Debemos recomendar pasear a los perros por zonas dónde hay mucha concentración. Se deben cepillar y hay que revisarles el pelo al subir de la calle, sin olvidar los espacios interdigitales y el interior de las orejas. El afeitado de la cara interna de las orejas y de las patas en los perros de pelo largo, también puede ayudar.

  • Leishmaniosis

    Leishmaniosis

    La leishmaniosis canina es una enfermedad producida por protozoos (organismos microscópicos y unicelulares) del género Leishmania.

    Es una zoonosis lo que implica que puede causar graves enfermedades en personas con el sistema inmune alterado.

    Las leishmanias completan su ciclo biológico en dos hospedadores: dentro de algunas células de un vertebrado que actúa como reservorio y en el tubo digestivo de un insecto del género Phlebotomus que actúa como vector.

    En el interior de las células del huésped, Leishmania recibe el nombre de amastigote. Tiene una forma ovoide, sin flagelo libre. Dentro del vector recibe el nombre de promastigote, tiene forma alargada y presenta flagelo.

     

    ¿Cómo se transmite el parásito?

    Un insecto, Phlebotomus perniciosus, es el principal vector de la Leishmaniosis que se produce en la cuenca mediterránea.

    Existen otros insectos vectores y se han descrito esporádicamente transmisiones directas (jeringuillas, transfusiones sanguíneas, etc) pero aún no se conoce bien la importancia de estas vías de transmisión.

    El ciclo empieza cuando la hembra del insecto se alimenta de la sangre de un vertebrado, normalmente un perro, en la que hay leishmanias.

    Estas maduran y se multiplican en el tubo digestivo del insecto (realmente no es mosquito, es una mosca) y se localizan en su aparato bucal para su posterior inoculación a otro hospedador.

    En España los Phlebotomus son frecuentes entre los meses de Junio y Septiembre y sus horas de más actividad son las del amanecer y atardecer.

     

    Síntomas generales

    · Pérdida de peso no justificada

    · Decaimiento

    · Crecimiento exagerado de uñas

    · Atrofia muscular

    · Epistaxis (sangrado nasal)

    · Cojeras

    · Polidipsia (sed excesiva)

    · Poliuria (emisión anormal de grandes cantidades de orina)

    · Tos

     

    Síntomas de la piel

    · Alopecia

    · Descamación

    · Úlceras

    · Depilaciones alrededor de ojos

    Síntomas oculares

    · Conjuntivitis

    · Queratitis (sequedad ocular)

    · Uveitis (inflamación de algunas zonas del ojo)

     

    Síntomas digestivos

    · Vómitos

    · Diarrea

     

    La leishmaniosis no siempre aparece sola, frecuentemente se asocia a otras enfermedades. Ehrliquiosis, filariosis, parasitosis diversas, sarna sarcóptica, demodicosis, leucemia, linfoma, entre otras, pueden coexistir con Leishmania.

     

    Síntomas más frecuentes

    · Alopecia (pérdida de pelo)

    · Pelo sin brillo

    · Descamación

    · Hiperqueratosis (engrosamiento de la piel)

    · Adelgazamiento

    · Apatía

    · Linfadenopatía (aumento del tamaño de los ganglios)

     

    Otros síntomas comunes

    · Síntomas oculares

    · Síntomas renales

    · Síntomas hepáticos

    · Síntomas digestivos

    · Cojeras

    · Fiebre

    · Tos

    · Anemia

    · Sangrado nasal

     

    Diagnóstico

    El diagnóstico de Leishmania no es siempre fácil. Además, la evidencia de la existencia del parásito no significa siempre que exista una infección activa responsable de enfermedad.

    Los resultados que se obtienen a partir de cada técnica empleada para el diagnóstico de Leishmania deben ser interpretados adecuadamente y valorados por el veterinario.

    Existen gran cantidad de técnicas para su diagnóstico, algunas de las más frecuentes son:

    1. Visualización directa por punción en médula ósea (principalmente en la costilla) o en ganglio.

    2. Biopsias de piel

    3. Serología (valoración del nivel de anticuerpos)

    4. PCR (valoración de ADN del parásito)

    El pronóstico de la Leishmaniosis canina depende de la importancia de las lesiones de los órganos afectados en el momento del diagnóstico.Los animales diagnosticados y tratados antes de que existan lesiones irreversibles pueden vivir durante muchos años.

     

    ¿Como se produce la enfermedad?

    La leishmania es introducida por el Phlebotomus en la piel del hospedador. Se multiplica rápidamente y desde allí migra a otros órganos.

    La enfermedad que se produce va a ser consecuencia tanto de la infección del parásito como de la inadecuada respuesta inmunitaria del perro.

    Estudios recientes han demostrado que no todos los perros que se infectan con Leishmania desarrollan la enfermedad. El veterinario indicará los casos en los que será necesario poner un tratamiento y en los que no.

     

    Los síntomas más frecuentes que aparecen en los animales que desarrollan la enfermedad son los de piel. La aparición de linfadenopatía (afectación de los ganglios), fiebre, adelgazamiento o apatía son también muy frecuentes.

    Otros síntomas que pueden aparecer son problemas oculares, cojeras, diarreas, síntomas renales, etc.

    La Leishmaniosis es una enfermedad sistémica crónica con un periodo variable de incubación, desde semanas hasta años.

    Produce como hemos dicho gran variabilidad de síntomas y a veces se presenta de una forma más localizada y otras más generalizada.

     

    Prevención y control

    La Leishmaniosis es una zoonosis que puede producir graves problemas en personas inmunodeprimidas y en poblaciones de riesgo.

    Es prácticamente imposible el contagio por contacto directo entre animales o personas ya que tiene que haber un vector que transmita la enfermedad al inocular el parásito, además una vez que un perro comienza a ser tratado deja de ser un posible foco de contagio.

    Desde un punto de vista sanitario lo que no va a ser admisible es tener un perro con esta enfermedad y no tratarla, esto si constituye un peligro real de contagio.

    Ya existen vacunas contra esta enfermedad. La transmisión de la enfermedad va asociada al momento de mayor actividad de los insectos que la transmiten, al amanecer y al atardecer, así pues, debemos evitar sacar a nuestros perros en esas franjas horarias, entre primavera y otoño. deben usarse repelentes para moscas y mosquitos, antiparasitarios externos e incluso mosquiteras en zonas de alto riesgo.

     

    Recomendaciones para prevenir la Leishmaniosis

    · Evitar que los perros duerman al aire libre

    · Evitar los paseos en las horas de más actividad del vector (atardecer/amanecer)

    · Uso de redes o mosquiteras

    · Uso de productos repelentes con piretrinas

     

    Condiciones de vida de Phlebotomus

    · Actividad desde la puesta de sol hasta el amanecer

    · Noches sin lluvia y sin aire

    · Temperatura entre 15 ºC y 18 ºC

    · Cierta humedad

     

    Tratamiento

    Los tratamientos se basan generalmente en el uso de varios fármacos. Las dosis y pautas recomendadas, el uso de unos fármacos u otros o de dietas especiales van a variar en función de las fases del proceso, las manifestaciones clínicas, la presencia de enfermedades asociadas, etc.

     

    IMPORTANTE

    Para controlar la Leishmaniosis es fundamental:

    1. Un diagnóstico temprano

    2. Controlar las posibles enfermedades asociadas

    3. Tratamiento con los fármacos apropiados durante el tiempo apropiado

    4. Revisiones periódicas para evitar las recaídas

  • Otitis

    Otitis

    Las otitis en perros nunca vienen solas, al contrario suelen producirse por que existe un problema subyacente, por eso es importante tratar tanto la otitis como la causa primaria si queremos resolver el problema por completo.

    Los perros con otitis se rascan las orejas con las patas o contra objetos como la alfombra, suelen tener mal olor del oído, el interior de la oreja suele presentar color enrojecido y puede observarse abundancia de cerumen, sacuden la cabeza con frecuencia.

    Cuando los perros interrumpen su actividad normal para rascarse la oreja o sacudir la cabeza, significa que sienten un alto grado de dolor o picor en la zona.

    Si tu perro tiene otitis recurrentes, debes tener algo claro: las otitis en perros no aparecen “porque si”, existen una serie de factores que interaccionan entre sí y producen esta enfermedad.

    Las otitis caninas suelen tener una causa primaria, una o dos causas perpetuantes, y un número variado de factores predisponentes. Es de suma importancia cononocer estos factores, pues de ello depende el éxito de su curación definitiva.

     

    Causas primarias de otitis en perros.

    Son las causas que por sí solas pueden provocar la otitis. Las causas primarias más comunes son:

     

    Las enfermedades alergicas: sobre todo la Dermatitis atópica y la alergia alimentaria. A veces a los propietarios les cuesta aceptar esta conexión, pero si entendemos que los oídos son una continuidad de la piel, comprenderemos la relación. Así, el 80% de los perros atópicos desarrollan otitis, y en muchas ocasiones la otitis es el único síntoma de la alergia.

    Los ácaros : son causa frecuente de otitis, sobre todo en animales jóvenes.

    Material extraño que se introduce en el oído. Son muy habituales las espigas, sobre todo en primavera y verano.

    Otras causas menos frecuentes pero no por ello menos importantes son el hipotiroidismo, reacciones a medicamentos, hongos, tumores en el oído…

    En muchas ocasiones son necesarias otras pruebas diagnósticas, aparte del estudio con el otoscopio y la citología para conocer la causa, particularmente en los casos en que la otitis se convierte en un problema recurrente.

     

    Factores perpetuantes de la otitis.

    Son los que agravan la otitis y evitan su curación. Fundamentalmente son hongos y bacterias que aprovechan la debilidad del oído alterado para colonizarlo y perpetuarse en él.

     

    Factores predisponentes de la otitis en perros.

    Son aquellos que que facilitan el desarrollo de la otitis, pues potencian las causas primarias y facilitan la colonización por parte de los microorganismos.

    Los perros de razas con orejas pendulosas y pelo largo (Cocker, Retriever, Caniche, Beagle) son más predispuestas que los de orejas rectas.

    Otro factor son los conductos auditivos estrechos (Shar pei, Pastor Alemán) donde las otitis pueden ser más difíciles de controlar.

    Por otro lado el exceso de humedad también predispone a la otitis, suelen ser perros de caza que están en contacto con el agua, o perros que se bañan en la playa habitualmente… Es importante mantener una buena higiene de los oídos de nuestra mascota para prevenir las otitis.

     

    Identificar y tratar la causa primaria es la parte más importante de la terapia porque si no se controla, la otitis volverá rápidamente o incluso impedirá que responda adecuadamente al tratamiento.

    Si la otitis no se trata, puede extenderse al oído medio y producir problemas neurológicos y sordera.

    Un buen diagnóstico de la otitis de nuestra mascota hará exitoso su tratamiento y su curación definitiva.  Es importante llegar al fondo del problema.

    Consejos para perros con otitis.

    No se debe limpiar el canal uricular si no se sabe como hacerlo correctamente. Una limpieza inadecuada puede causar daño en el oido.

    Nunca deben usarse bastoncillos de algodón porque pueden causar impactación de la cera en el fondo del canal e incluso llegar a romper el tímpano.

    Si limpias el oido antes de la visita al veterinario, impides que se pueda observar la enfermedad en su estado más natural.

    No arranques los pelos del canal auricular del perro, ya que producen inflamación que predispone a infecciones secundarias.

    Evita los remedios caseros y busca la causa primaria que produce las constantes otitis de tu perro.

  • Diarreas

    Diarreas

    La diarrea se puede definir como un incremento en la frecuencia y/o en el volumen de las deposiciones. Se caracteriza por la aparición de heces poco compactas o líquidas.

    En muchas ocasiones es debida a problemas gastroentéricos aunque también puede ser provocada por enfermedades sistémicas como puede ser una insuficiencia renal o hepática e incluso por problemas de comportamiento.

     

    Tipos de diarreas

    Cuando se nos presenta un perro o un gato con diarrea será importante diferenciar si se trata de un problema agudo o crónico y si la diarrea es de intestino delgado o grueso.

    La diarrea aguda aparece de repente y suele durar uno o dos días. La diarrea crónica dura más tiempo, suele ser resultado de más factores y a veces es síntoma de un trastorno más importante.

    – Diarrea aguda: de aparición repentina

    – Diarrea crónica: se prolonga en el tiempo

    Hemos dicho que la diarrea es un cuadro inespecífico, es decir, sólo es un síntoma que no nos indica cuál es el origen del problema. Así, una comida en mal estado, tóxicos, bacterias, virus, parásitos, alteraciones en la dieta, etc, pueden desencadenarla.

     

    Anamnesis y examen físico

    Lo primero que debemos hacer es una anamnesis lo más detallada y profunda posible para tratar de orientarnos sobre la causa que ha provocado este proceso.

    El veterinario obtendrá información sobre el paciente y sus circunstancias a través de la información que proporciona el dueño, explorará al animal y realizará las pruebas complementarias oportunas para llegar al origen del problema.

    También es importante preguntar si la diarrea viene acompañada también por vómitos y en este caso que es lo que comenzó en primer lugar, si tiene hambre y un comportamiento y estado de ánimo normal.

    Frecuentemente la diarrea va a estar producida por un cambio brusco de alimentación o por modificaciones en la dieta sin embargo es importante saber que hay muchas enfermedades graves que pueden cursar también con diarrea.

    En la mayor parte de las ocasiones en las que el proceso es agudo no vamos a poder llegar a determinar la causa que la ha producido. Haremos un tratamiento sintomático empleando un manejo dietético y si lo vemos necesario una tratamiento médico. No es frecuente que haya que emplear productos que regulen la motilidad. Si la evolución es favorable no necesitaremos hacer nada más.

    Si está vomitando al mismo tiempo, hay sangre en las heces, fiebre, el animal está muy apagado o hay dolor en la palpación abdominal, deberemos hacer pruebas complementarias como puede ser una radiografía, ecografía, test de parvovirus (si se tratara de un cachorro de perro). Mantendremos el animal en observación en la clínica y si es necesario le administraremos fluidos si hay riesgo de deshidratación. En estos casos si que debemos tratar de llegar a un diagnóstico para poder tratarlo adecuad Debemos preguntar desde cuando lleva el animal con la diarrea para diferenciar si se trata de un proceso agudo o crónico, si ha comido algo distinto a su dieta habitual o si es un perro que va suelto y tiende a comerse cosas por la calle.

     

    Causas de diarrea

    •             Cambios bruscos de dieta.

    •             Ingesta de alimentos que no digieren adecuadamente o que estaban en mal estado.

    •             Algunas enfermedades víricas como parvovirus, coronavirus, astrovirus, adenovirus, virus del moquillo, etc.

    •             Infecciones bacterianas como Escherichia coli, Salmonella, Yersinia, Campylobacter, etc.

    •             Parásitos del Género Toxocara, Toxascaris, Ancylostoma, Trichuris, Uncinaria, Dipylidium, Echinococcus o Giardia.

    •             Ingesta de cuerpos extraños.

    •             Invaginación intestinal.

    •             Vólvulo intestinal.

    •             Neoplasias.

    En otras ocasiones nos vendrán a la clínica con un cuadro de diarreas con el que llevan semanas e incluso meses. Estos animales suelen venir con una mala condición física que se ha ido deteriorando de forma paulatina.

    En estos casos si es muy importante llegar a un diagnóstico para poder tratarlos pues un tratamiento sintomático puede mejorar la situación al principio pero no va a corregir la diarrea.

     

    Pasos a seguir cuando aparece la diarrea

    •             No hay que restringir el acceso al agua. Si hay también vómitos es importante ofrecerla en pequeñas cantidades varias veces al día.

    •             Si la diarrea persiste, es muy frecuente, hay fiebre, el animal está decaído o es un cachorro es necesario informar al propietario de que es necesario acudir siempre al veterinario.

    •             Se ofrecerá comida altamente digestible, racionada y en pequeñas cantidades varias veces al día.

     

    Diagnóstico

    – Historia clínica y síntomas

    – Análisis de heces

    – Análisis sangre

    – Radiografías, en el caso por ejemplo, de sospecha de una obstrucción

    – Ecografía

    – Endoscopia: cuando el proceso se alarga en el tiempo puede ser necesario realizar una endoscopia y biopsia de las zonas afectadas para poder establecer un diagnóstico y tratamiento específico.

     

    Tratamiento

    La mayor parte de las diarreas agudas son procesos poco importantes que se curan en las primeras 24 horas.

     

    Los tratamientos que se usen irán enfocados

    • Aliviar y disminuir los síntomas

     

    • Eliminar la causa que la origina (parásitos, por ejemplo). En ciertas ocasiones habrá que recurrir a la cirugía como en el caso de ciertos cuerpos extraños, vólvulos o invaginaciones.

     

    • Corregir desequilibrios de electrolitos y la deshidratación si hubiera. Si los síntomas son graves y existe deshidratación, será necesaria la administración parenteral de fluidos.

     

    • Será necesario aislar a los animales cuando se sospeche una gastroenteritis con una causa que pueda ser contagiosa.

    Las diarreas crónicas que se prolongan

    en el tiempo pueden necesitar tratamientos específicos.

  • Demodicosis

    Demodicosis

    Ahora se encuentran disponibles para todos los veterinarios, los lineamientos para el diagnóstico y tratamiento de la demodicosis canina – preparados por un grupo internacional de veterinarios especialistas. El propósito fue proporcionarles a los veterinarios clínicos una descripción sencilla de las opciones de diagnóstico y tratamiento en perros, ya sea con demodicosis local o generalizada, y detectar las diferencias entre demodicosis de inicio juvenil y la reinicio como adulto. Las recomendaciones no toman en consideración la disponibilidad o indicaciones del producto de las terapéuticas para países o productos específicos.

     

    ENFERMEDAD LOCAL VS. GENERALIZADA

    Caracterizar a la enfermedad como local o generalizada es fundamental, debido a que la presentación local conlleva un buen pronóstico –gran parte de los casos se resuelven de modo espontáneo- mientras que los casos generalizados presentan más desafíos para el tratamiento y conlleva la recomendación de esterilizar o castrar para evitar la reproducción de estos animales. El comité define a la enfermedad local como aquella que consiste de no más de cuatro lesiones con un diámetro máximo de 2.5 cm.

     

    DEMODICOSIS DE INICIO JUVENIL VS. INICIO ADULTO

    En casos de demodicosis juvenil, la madre les transmite los ácaros de la especie Demodex a los cachorros, pero se cree que es necesario algún problema con el sistema inmunológico para permitir que estos ácaros proliferen y ocasionan enfermedad. Cualquier cosa que resulte en debilitamiento, tales como malnutrición o endoparasitismo podría ser el  origen. En adultos, cualquier enfermedad con posibilidad de comprometer al sistema inmunológico, puede permitir el desarrollo de demodicosis. Sin embargo, no se ha encontrado una relación causa-efecto, ya que muchos individuos inmunocomprometidos nunca desarrollan demodicosis.

     

    SIGNOS CLÍNICOS

    Las extremidades anteriores y el rostro son los primeros afectados, pero las lesiones pueden progresar hacia otros sitios. En la enfermedad leve son típicos los comedones y escamación, con alopecia parcial o total. Múltiples zonas coalescentes de alopecia y pápulas foliculares indican enfermedad moderada. La enfermedad más avanzada o intensa se caracteriza por pústulas, furunculosis con escamas, costras, exudación y ulceración. En la demodicosis avanzada puede haber tractos y nódulos drenantes. Una consecuencia común es el Hypoderma secundario y también puede manifestarse otitis externa bilateral. En casos generalizados, los perros afectados pueden volverse letárgicos y febriles.

     

    DIAGNÓSTICO

    El método preferido de diagnóstico es la identificación de especies de Demodex al examinar múltiples muestras de raspado profundo de piel. En ocasiones, pueden encontrarse ácaros por medio de tricogramas provenientes de zonas del cuerpo que pueden ser difíciles de raspar; las biopsias de piel son necesarias pocas veces. Los lineamientos detallan los procedimientos para obtener raspados de piel y muestras para tricograma con calidad diagnóstica, y examinarlos en búsqueda de ácaros.

    Siempre que sea posible, lleve a cabo citología junto con cultivo y sensibilidad bacterianos. Para optimizar la respuesta terapéutica, diagnostique y trate aquellos factores subyacentes o predisponentes.

     

    TRATAMIENTO

    Para perros con enfermedad local (leve a moderada), se recomienda la administración semanal de clorhexidina tópica o champú de peróxido de benzoílo. Muchos perros resolverán sus signos clínicos con solo este tratamiento.

    En pacientes con enfermedad en progreso o enfermedad generalizada, se sugiere un tratamiento tópico similar una o dos veces a la semana. Cuando hay evidencia de infección bacteriana secundaria, practique citología y cultivos y sensibilidad bacterianos, y proporciónele al paciente tratamiento antimicrobiano sistémico o local apropiado. Si la enfermedad persiste o progresa, se hace necesario el tratamiento acaricida.

    Cuando trate a un paciente con demodicosis, usted debe considerar primero la presentación clínica, tratamientos locales, disponibilidad del producto y estado financiero del propietario. Independientemente de la selección del tratamiento, deberán esterilizarse o castrarse los pacientes que necesiten tratamiento acaricida. De hecho, el comité establece que “de manera ideal, todos los perros con demodicosis deberán ser retirados de la reproducción”.

    De los tratamientos acaricidas disponibles, los enjuagues semanales con amitraz y las lactonas macrocíclicas orales (milbemicina oxima, ivermectina y moxidectina) han demostrado eficacia en el tratamiento de la demodicosis canina. Con estas medicaciones orales se relacionan efectos adversos en perros sensibles, sobre todo en razas de pastoreo. Así que se recomienda que la dosis se incremente de manera gradual hasta que se alcance la dosis terapéutica calculada. En el caso de la enfermedad leve, puede resultar eficaz la aplicación tópica semanal de moxidectina. Examine cada mes a los pacientes que reciben tratamiento acaricida (tres a cinco muestras de raspados de piel por visita, incluyendo aquellas lesiones más severas y cualquier lesión nueva) y modifique el tratamiento en caso de que no mejoren los signos clínicos o la cantidad de ácaros.

    Una vez que todos los raspados de piel son negativos para ácaros, considere cuatro u ocho semanas más de tratamiento (un mes después luego de la

    segunda serie negativa de raspados). El tratamiento no se debe finalizar con la resolución de los signos clínicos. Monitoree a los pacientes que han sido tratados por demodicosis generalizada buscando recurrencias durante el primer año luego de la remisión y evite, en lo posible, tratamientos congluco corticoides o cualquier otro inmunosupresor a largo plazo.

     

    PRONÓSTICO

    El pronóstico es bueno para perros con demodicosis, pero aquellos perros con

    trastornos inmuno comprometedores subyacentes y persistentes, tal vez requieran tratamiento a largo plazo, con el fin de mantener la remisión clínica.

  • Diabetes

    Diabetes

    La diabetes en los perros, un problema bastante frecuente ya que se estima que pueden padecerla 1 de cada 500 perros.

    La diabetes es una enfermedad causada por la incapacidad del cuerpo de producir o usar la insulina, hecho que hace que el perro tenga niveles de azúcar en sangre demasiado altos. La insulina es una hormona que se produce en el páncreas y permite a las células coger azúcar (glucosa) de la sangre y usarla para funcionar. La diabetes mellitus aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando las células no pueden usar la insulina para coger azúcar. Hay dos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1 ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina. La diabetes tipo 2 en cambio sucede cuando hay suficiente insulina pero el cuerpo no la puede usar, o cuándo el páncreas produce insulina pero no toda la que el cuerpo necesita. La gran mayoría de los perros diabéticos tienen del tipo 1 y por tanto la administración de insulina de por vida se hace necesaria. La diabetes tipo 2 es mas frecuente en gatos y personas.

    Los perros más afectados son aquellos de mediana o avanzada edad y dentro de estos las hembras no esterilizadas. Hay también un gran número de razas predispuestas entre ellas los Caniches, Pinschers, Schnauzer, West Highland White Terrier, Beagle…

     

    SÍNTOMAS

    La diabetes puede llevar tiempo ya en nuestro animal antes de que notemos algo. Los signos clínicos pueden variar dependiendo de la fase de la enfermedad, pero en general son los siguientes:

     

    Poliuria – orina demasiado

    Polidipsia – bebe demasiada agua

    Polifagia – mayor apetito a pesar de la pérdida de peso

    Letárgia- animal poco activo

     

    Veremos un animal que orina y bebe demasiado. También tiene un apetito aumentado pero pierde peso, porqué a pesar de comer más de lo normal se pierde glucosa, que es una importante fuente de energía. Por último son perros menos activos.

    Estos síntomas pueden aparecer en otras enfermedades, por eso cuando acuda a la clínica llevaremos a cabo las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico.

     

    DIANGÓSTICO

    Si sospechamos  que un animal padece diabetes, después de realizarle un examen físico completo, recomendaremos algunas de pruebas para confirmar el diagnóstico:

     

    – Hemograma y perfil bioquímico: esto nos proporcionará información sobre los órganos de nuestra mascota y nos permitirá detectar cambios que pueden ocurrir con la diabetes como el aumento continuado de azúcar en sangre. Es importante remarcar que este aumento persistente de azúcar en sangre de un animal diabético no está relacionado con la ingesta de comida.

    –  Análisis de orina: si un animal tiene diabetes puede haber azúcar en la orina.

    –  Fructosamina: es una proteína de la sangre que se une fuertemente a la glucosa y que nos indica de manera más segura cuáles han sido los niveles de azúcar en la sangre durante las últimas 2 o 3 semanas. Ya que hay veces que podemos tener el nivel de azúcar alto en sangre por estrés u otros factores.

     

    TRATAMIENTO

    Un perro diabético va a tener que estar en tratamiento con insulina toda su vida ya que el páncreas no va a volver a sintetizarla.

    La esperanza de vida de un perro estabilizado con insulina es similar a la de las mascotas sanas de la misma raza. Una buena comunicación entre propietario y veterinario  además del cumplimiento del régimen de tratamientos es fundamental. Con ejercicio, una dieta correcta y la insulinoterapia se puede controlar con éxito la salud de su animal.

     

    INSULINA

    Las necesidades de insulina de cada perro diabético son distintas. La dosis de insulina depende del peso y de las necesidades de cada perro. Realizando controles de sangre, orina y mirando cuánto come y bebe su perro el veterinario ajustará la dosis de insulina hasta dar con la correcta. Aunque en la mayoría de los casos el perro se queda ingresado para realizar una curva de glucosa.

    Una curva de glucosa consiste en pinchar insulina al animal estando hospitalizado para poder mirar el azúcar cada par de horas. De esta manera sabremos si la insulina administrada al perro funciona y cada cuanto lo hace, la eficacia con la que reduce el azúcar en sangre y durante cuánto tiempo hace efecto.

    En la clínica le suministraremos la insulina veterinaria necesaria y le daremos las pautas necesarias para aprender a pincharla de manera correcta.

     

    Conservación:

    –          Debe conservarse siempre en la nevera: sáquela sólo cuando vaya a preparar una inyección.

    –          No debe congelarse porqué se destruye.

    –          Dejarla siempre en posición vertical para que la insulina no cristalice alrededor del tapón del vial.

    –          Hay que invertir el vial con delicadeza unas diez veces antes de su uso para conseguir la mezcla correcta de la insulina.

     

    DIETA

    La dieta es muy importante para controlar con éxito la diabetes mellitus. Lo ideal es que la dieta sea exactamente la misma cada día y que se proporcione siempre a la misma hora.

    Hay que evitar las golosinas y los aperitivos entre comidas. Si quiere usar premios de vez en cuando tendrá que comprarlos adecuados para perros diabéticos.

    Lo ideal es darle una comida rica en carbohidratos complejos (almidón y fibra), ya que así los azúcares se liberan de manera más lenta y controlada. Si le damos comida con mucho azúcar o grasa, este sube demasiado en sangre de golpe.

    En el mercado hay dietas especiales de prescripción para perros diabéticos (Hill’s, Royal Canin…) . Nosotros le aconsejaremos sobre cuál es la mejor para su perro.

    Deberemos tener en cuenta también que a algunos perros no les va a gustar un pienso sin grasa y con mucha fibra y que al final vamos a tener que darle uno normal pero controlando más. Hay veces que si el perro está demasiado delgado una dieta con mucha fibra tampoco le irá bien y tendremos que darle suplementos adicionales hasta que alcance su peso ideal.

    Finalmente decir que los perros se controlan mejor si están en su peso ideal ya que aquellos animales obesos necesitan dosis más altas de insulina para que el cuerpo responda. Por eso debemos hacerlos adelgazar lentamente a poco y siempre bajo supervisión veterinaria.

     

    EJERCICIO

    El ejercicio hace que se consuma energía y ayuda a evitar la hiperglucemia. Además el incremento de flujo sanguíneo producido por el ejercicio puede mejorar la absorción de insulina. Lo ideal es que la actividad de su perro sea regular y permanezca inalterada.

     

    ESTERILIZACIÓN DE LAS PERRAS

    La esterilización de las perras es necesaria para controlar la diabetes, porqué tras el celo la perra produce progesterona, una hormona que tiene influencias negativas sobre el papel de la insulina. Por tanto si eliminamos los ovarios y por tanto esta hormona se normalizaran las necesidades de insulina.

    La complicación más común de la diabetes en perros son las cataratas. El exceso de azúcar en sangre hace que estás se vuelvan blancas y el perro no pueda ver bien.

    Si el animal se ha quedado ciego porqué las cataratas son muy graves la única manera de solucionarlo es la cirugía.

     

    EMERGENCIAS

    En los perros diabéticos podemos tener dos tipos de emergencias, niveles demasiado bajos o demasiado altos de azúcar en sangre.

    Contacte con nosotros si tiene un perro diabético y observa los siguientes síntomas en su animal:

    – Sed excesiva durante más de 3 días.

    – Mucha orina durante más de 3 días.

    –  No quiere comer

    –  Ataques epilépticos o debilidad.

    –  Cambios de comportamiento, contracciones musculares o ansiedad.

    –  Estreñimiento, vómitos o diarrea.

    – Infección de orina.

    – Inflamación de la cabeza o del cuello.

  • Conjuntivitis

    Conjuntivitis

    Conjuntivitis folicular:

    Se trata de una conjuntivitis cuya causa se desconoce, caracterizada por la formación de folículos en la membrana nictitante y la conjuntiva palpebral, que cursa con enrojecimiento y secreción mucosa. Su origen puede ser inmunomediado, deberse a una irritación crónica (por ejemplo, como la que se produce a causa de algunos problemas en los párpados) o incluso a problemas alérgicos. Afecta principalmente a animales jóvenes y suele resolverse cuando el animal crece. El diagnóstico se realiza mediante la observación de los folículos o por raspados de la conjuntiva. El tratamiento consiste en administrar colirios a base de corticoide.

    Conjuntivitis alérgica:

    En muchos animales con alergia alimentaria o atopia, la conjuntivitis es uno de los signos que podemos encontrar con frecuencia, pudiendo incluso ser el único. Nuestra mascota presentará enrojecimiento de la conjuntiva y picor intenso. Con el tiempo pueden aparecer folículos. El diagnóstico se realizará mediante pruebas de alergia y el tratamiento consistirá en eliminar el alérgeno (es decir, la causa de la alergia, que frecuentemente será el polvo y toxinas bacterianas) y aplicar antiinflamatorios tópicos y lágrima artificial.

    Conjuntivitis plasmocítica:

    es una inflamación de la conjuntiva cuyo origen es inmunomediado. En ocasiones, además de conjuntivitis se observa queratitis (inflamación de la córnea) crónica, también inmunomediada. Se cree que la radiación ultravioleta puede activar este tipo de conjuntivitis.

    Conjuntivitis en perros: Problema ocular más frecuente canino

    Conjuntivitis bacterianas:

    este tipo de conjuntivitis suele ser secundaria a alteraciones de los párpados, traumatismos e incluso problemas crónicos en la piel. También puede desarrollarse por queratoconjuntivitis seca, enfermedad de la que hablaremos después, en la que la producción de lágrima es menor de lo habitual. Podemos diagnosticar conjuntivitis bacterianas mediante raspados conjuntivales, en los que veremos bacterias y células inflamatorias, además de otros tipos de células indicadoras de inflamación e infección. Cuando exista sospecha de causa bacteriana, deberemos tratar la conjuntivitis con antibiótico tópico, dependiendo la frecuencia de la gravedad del caso. Si existen recaídas o el animal no mejora, puede ser necesario realizar un antibiograma, en el que el laboratorio nos diga qué antibiótico es efectivo frente a las bacterias que están produciendo la conjuntivitis.

    Conjuntivitis parasitarias:

    existe un gusano que en ocasiones aparece en el ojo de nuestras mascotas denominado Thelazia. Se trata de finas larvas que suelen encontrarse bajo la membrana nictitante y provocan la aparición signos clínicos como lagrimeo y conjuntivitis. Muchas veces los signos empeoran porque debido al picor que sienten los animales, se rascan. Estos parásitos se transmiten porque moscas ponen huevos en la conjuntiva ocular, y cuanta más secreción (lagrimeo) mayor es la probabilidad de que las moscas acudan a alimentarse y aumente la parasitación. El tratamiento en este caso consiste en retirar las larvas y la aplicación de una pipeta antiparasitaria o baños con agentes antiparasitarios. En general, los síntomas desaparecen en 3 días, pero se recomienda repetir la desparasitación externa para evitar recaídas.

    Conjuntivitis traumática:

    igual que ocurría en los gatos, cualquier impacto en la conjuntiva e incluso en la córnea (capa externa y transparente del globo ocular) puede desencadenar conjuntivitis. Un ejemplo muy frecuente en perros son las úlceras corneales, cuyo origen puede deberse a arañazos, erosiones, contacto con productos químicos, roce continuo con pestañas ectópicas (que se sitúan en el borde del párpado y contactan con la córnea, lesionándola finalmente). El diagnóstico de una úlcera se realiza, como ya comentamos, mediante el test de fluoresceína, que teñirá la córnea en las zonas lesionadas. Su tratamiento será a base de antibiótico y antiinflamatorio principalmente, y nunca con corticoides, ya que estos pueden agravar la úlcera hasta el punto de que se perfore el globo ocular.

    Enfermedades sistémicas:

    Existen muchas enfermedades sistémicas que provocan conjuntivitis, como puede ser el virus del moquillo, la parasitosis por Erlichia o por Leishmania. En este caso el diagnóstico se realizará por la observación de otros signos clínicos y en algunos casos por raspados conjuntivales (en el caso del moquillo, pueden ser de utilidad). El tratamiento consistirá en actuar frente a la enfermedad subyacente, es decir, la enfermedad sistémica que ha dado lugar entre otros signos, a la conjuntivitis.

    No podemos olvidar hablar de la queratoconjuntivitis seca. En esta enfermedad, los animales producen menos lágrima de la habitual, siendo nula en algunas ocasiones. La sintomatología que observaremos en estos casos, será enrojecimiento de la conjuntiva y presencia de moco principalmente. No debemos confundir este moco con secreción purulenta, ya que el origen no es infeccioso. El problema va evolucionando si no se pone tratamiento, llegando a producir hipertrofia (crecimiento excesivo y anormal) de la conjuntiva. Para diagnosticar este problema, se emplea el test de Schirmer, que mide la producción de lágrima. El motivo de que un animal reduzca la producción de lágrima puede ser una obstrucción del conducto lacrimal o bien una causa desconocida que se cree inmunomediada, es decir, que el organismo reacciona frenando la producción de lágrima. Por ello, el tratamiento comienza con el uso de inmunomoduladores como la ciclosporina, junto con lágrima artificial.

  • Colangitis

    Colangitis

    La inflamación de los conductos biliares y los conductos intrahepáticos – los conductos que llevan la bilis fuera del hígado – es médicamente conocida como colangitis. La bilis es un componente esencial en el proceso digestivo, se origina en el hígado y se almacena en la vesícula biliar hasta que se ingiere una comida. El líquido amargo se libera en el intestino delgado del perro, donde emulsiona las grasas en el alimento para ser utilizadas como energía por el resto del cuerpo.

    La colangiohepatitis, por su parte, describe la inflamación de los conductos biliares y el hígado. Juntas, estas enfermedades se conocen como colangitis-colangiohepatitis (CCH). Esta enfermedad es rara en los perros, pero está bien documentada en la población de gatos.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – SÍNTOMAS

    Ciertas condiciones, a menudo se producen antes o simultáneamente al CCH: la inflamación o la obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado, inflamación del páncreas, enfermedad inflamatoria intestinal (EII), enfermedad del hígado graso, o inflamación a largo plazo del tejido del riñón. Los síntomas pueden ser repentinos, intermitentes, o a largo plazo.

    Sin embargo, actualmente sólo hay tres tipos de CCH reconocidos: supurativa, que tiene una descarga de fluido hacia el conducto biliar y a menudo aparece repentinamente, pero en general tiene un buen pronóstico, no supurativa, que es recurrente y tiene un pronóstico reservado a malo y la linfocítica/linfoplasmocitaria, donde los linfocitos y células plasmáticas invaden y rodean la vena porta del hígado o la tríada portal (la vena porta, el conducto biliar y la arteria del hígado), y tiene un mal pronóstico debido a su naturaleza crónica de mayor duración y su tendencia a progresar a cirrosis del hígado.

     

    CCH supurativa

    Fiebre

    Hinchazón dolorosa del abdomen – debido al líquido que se acumula en el abdomen (ascitis)

    Piel amarilla y el blanco de los ojos de color amarillento

    Deshidratación

    Shock

     

    CCH no supurativa

    Agrandamiento del hígado (hepatomegalia)

    Falta de energía

    Falta de apetito (anorexia)

    Vómito CCH supurativa

     

    Infecciosas:

    Campilobacter

    Salmonela

    Leptospirosis

    No infecciosas:

    Sucede después de la obstrucción de los conductos biliares extra-hepáticos)

    Ocurre después del bloqueo de vesícula biliar

     

    CCH no supurativa

    Pueden no ser directamente causales, pero concurrentes:

    Inflamación u obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado

    Inflamación de la vesícula biliar

    Cálculos biliares

    Inflamación del páncreas

    Enfermedad Inflamatoria Intestinal

    Inflamación del tejido del riñón a largo plazo

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – DIAGNÓSTICO

    Su veterinario le hará un examen físico completo a su perro, teniendo en cuenta el historial de salud, aparición de los síntomas, y posibles enfermedades o incidentes que podrían haber llevado a esta condición. Algunos de los factores que colocan a un perro en riesgo de desarrollar CCH son la enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis o una obstrucción de las vías biliares afuera del hígado.

    Los exámenes de laboratorio que se pueden realizar incluyen perfil bioquímico, hemograma completo y análisis de orina. Estos pueden reflejar anemia, enzimas hepáticas altas, bilirrubinuria (bilirrubina en la orina), y/o linfocitosis. También podrían reflejar cáncer, si éste causa la inflamación del hígado y/o la vesícula biliar. A menudo, se encuentran sedimentos de bilis, que pueden ser la causa del bloqueo de los conductos biliares.

    Si su veterinario sospecha de inflamación del páncreas, un análisis de sangre TLI (tripsina inmunoreactiva sérica – una enzima digestiva del páncreas) se puede tomar para la prueba de suficiencia pancreática. Se medirán los niveles de vitamina B12, los valores bajos indican problemas de absorción en el intestino delgado, o problemas de páncreas. También se realizarán pruebas de coagulación para verificar si la sangre coagula normalmente. Y la tiroxina, una glándula tiroides, puede ser analizada para descartar un tumor de tiroides.

    Las radiografías de tórax, abdomen y un ultrasonido abdominal se pueden utilizar para detectar cáncer y para visualizar el hígado, el páncreas y los riñones. Para un examen más visual, también se puede realizar una laparotomía. Este método utiliza una herramienta de diagnóstico llamado laparoscopio, un instrumento pequeño y flexible que se introduce en el cuerpo a través de una pequeña incisión. El laparoscopio está equipado con una pequeña cámara y una pinza de biopsia, por lo que su médico puede inspeccionar visualmente las paredes y los conductos del hígado y el páncreas, y tomar una muestra para biopsia. Para análisis de laboratorio adicionales, se puede tomar líquido del abdomen y muestras de células.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – TRATAMIENTO

    Si su perro tiene CCH supurativa, se administrarán antibióticos. Para la CCH no supurativa, se pueden administrar medicamentos inmunomoduladores y antibióticos. Si su perro tiene un linfoma (cáncer de los linfocitos), también puede considerarse la quimioterapia. Los antioxidantes pueden ser recetados junto con otros medicamentos para proteger el hígado (hepatoprotectores). Además se recomendarán suplementos de vitamina B y E, así como pueden utilizarse suplementos de vitamina K, si los tiempos de coagulación de la sangre no son normales.

    En algunos casos, puede indicarse una cirugía, por ejemplo, cuando una obstrucción en los conductos biliares evita que la bilis fluya normalmente. Para los casos más leves, su perro puede ser tratado de forma ambulatoria, pero si la deshidratación o desnutrición está afectando a su perro, o si su perro es incapaz de comer o beber, tendrá que ser colocado en un tubo de alimentación o una vía intravenosa hasta que su condición se estabilice.

    El tratamiento durará aproximadamente tres a cuatro meses, evaluando los niveles de enzimas hepáticas cada dos semanas. Si el tratamiento no parece estar funcionando después de cuatro semanas, su veterinario tendrá que repetir el cultivo de la bilis y tomar una biopsia de tejido hepático y fluido para su análisis.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – VIDA Y GESTIÓN

    Usted tendrá que regresar para chequeos regulares con su veterinario, especialmente si se producen signos nuevamente o si empeoran.

    Para la CCH no supurativa, a menudo se recomendarán inmunomoduladores de por vida, antioxidantes, y una terapia hepatoprotectora. Usted debe restringir la actividad de su perro durante el período de recuperación, y su veterinario le ayudará a crear un plan de comida fácil de digerir y alto en proteínas para su perro. Su veterinario también puede sugerir que complemente la dieta de su perro con vitaminas solubles en agua.

    Por otra parte, si su perro tiene enfermedad inflamatoria intestinal o inflamación del páncreas, es posible que tenga que ser alimentado con una dieta más especializada.