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  • Vomitos

    Vomitos

    El vómito es la expulsión forzada del contenido del estómago hacia arriba a través del esófago y fuera de la boca.

    Los vómitos consisten en la salida por boca de contenido del aparato digestivo (alimentos, jugo gástrico, bilis).Van precedidos o acompañados de nauseas y arcadas.

    Es importante diferenciar vómito y regurgitación . En la regurgitación hay expulsión de contenido por boca pero no existen arcadas.

     

    VÓMITOS

    Con nauseas

    Con arcadas

    Con contracciones abdominales              REGURGITACIÓN

    No hay nauseas

    Ni arcadas

    Ni contracciones abdominales

    Los vómitos pueden ser blancos, amarillo-verdosos, con sangre como en “posos de café”, pueden tener alimento no digerido, etc. Las circunstancias de cada animal, su edad, si está o no vacunado, la frecuencia del vómito, los síntomas asociados o los hábitos alimenticios y de vida pueden orientar muchas veces al veterinario hacia un diagnóstico u otro.

    Aparecen con frecuencia en enfermedades infecciosas , sobre todo de cachorro, como el parvovirus y moquillo.

    Una alimentación poco adecuada , a base de comida casera o con pienso de baja calidad, los cambios bruscos en la dieta o una cantidad excesiva de comida pueden también desencadenar vómitos en los perros y gatos.

    La ingestión de cuerpos extraños (juguetes, piedras, plásticos, huesos, etc), muy frecuente en nuestros animales, puede provocar cualquier síntoma digestivo, incluidos los vómitos. Los objetos más habituales en el perro son juguetes, huesos, huesos de frutas, piedras, plásticos o pelotas mientras que en el gato son más frecuentes los cuerpos extraños lineales como hilos, lana o cuerdas. Los cuerpos extraños s iempre constituyen un problema importante y p ueden incluso llegar a producir una obstrucción intestinal. Muchas veces es necesario recurrir a la endoscopia o a la cirugía para extraerlos.

     

    Para intentar llegar a un diagnóstico resulta muy útil poder contestar algunas preguntas que nos harán en la clínica veterinaria:

    ¿Cuándo empezaron los vómitos?

    ¿Qué color tienen?

    ¿El animal está decaído?

    ¿Ha tomado alguna medicación?

    ¿Había vomitado después de comer o había pasado tiempo?

    En función de las respuestas el veterinario podrá realizar un diagnóstico presuntivo.

     

    Principales causas de vómito

    Cambios en la dieta

    Ingestión de basura

    Ingestión de cuerpos extraños

    Problemas de estómago

    Problemas intestinales

    Alteraciones de órganos abdominales (peritonitis, pancreatitis, etc)

    Alteraciones nerviosas

    Enfermedades infecciosas (ej. Parvovirus)

    Ingestión de tóxicos

    Algunos medicamentos

     

    ¿Cuándo debo acudir al veterinario inmediatamente?

    1. Si el animal es un cachorro

    2. Si los vómitos son persistentes.

    3. Si los vómitos contienen bilis, sangre o parecen como posos de café.

    4. Si el animal está adormilado, decaído, tiene mucha sed o los ojos hundidos.

     

    ¿Cuándo debo acudir al veterinario inmediatamente?

    En muchos casos la historia clínica puede ser suficiente para que el veterinario haga un diagnóstico. En otros casos será necesario realizar otro tipo de pruebas como radiografías (para descartar la presencia de cuerpos extraños), análisis de sangre, análisis de orina, endoscopia, etc.

     

    • Historia clínica

    • Exploración física

    • Radiografías de abdomen

    • Análisis de sangre

    • Análisis de orina

    • Ecografía

    • Endoscopia

     

    ¿Qué hacer cuando aparecen los vómitos?

    • Como primera medida hay que retirar el alimento sólido y dejar al perro o gato en ayuno 24 horas.

    • No hay que restringir el acceso al agua durante muchas horas pero si es importante ofrecerla en pequeñas cantidades varias veces al día.

    • Si los vómitos persisten o son muy frecuentes es necesario acudir al veterinario.

    • Cuando lo indique el veterinario, después de las horas de ayuno, se ofrecerá comida altamente digestible, racionada y en pequeñas cantidades varias veces al día.

    • Ante la duda acudir al veterinario o llamarle por teléfono para ver si considera necesaria la visita.

  • Colangitis

    Colangitis

    La inflamación de los conductos biliares y los conductos intrahepáticos – los conductos que llevan la bilis fuera del hígado – es médicamente conocida como colangitis. La bilis es un componente esencial en el proceso digestivo, se origina en el hígado y se almacena en la vesícula biliar hasta que se ingiere una comida. El líquido amargo se libera en el intestino delgado del perro, donde emulsiona las grasas en el alimento para ser utilizadas como energía por el resto del cuerpo.

    La colangiohepatitis, por su parte, describe la inflamación de los conductos biliares y el hígado. Juntas, estas enfermedades se conocen como colangitis-colangiohepatitis (CCH). Esta enfermedad es rara en los perros, pero está bien documentada en la población de gatos.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – SÍNTOMAS

    Ciertas condiciones, a menudo se producen antes o simultáneamente al CCH: la inflamación o la obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado, inflamación del páncreas, enfermedad inflamatoria intestinal (EII), enfermedad del hígado graso, o inflamación a largo plazo del tejido del riñón. Los síntomas pueden ser repentinos, intermitentes, o a largo plazo.

    Sin embargo, actualmente sólo hay tres tipos de CCH reconocidos: supurativa, que tiene una descarga de fluido hacia el conducto biliar y a menudo aparece repentinamente, pero en general tiene un buen pronóstico, no supurativa, que es recurrente y tiene un pronóstico reservado a malo y la linfocítica/linfoplasmocitaria, donde los linfocitos y células plasmáticas invaden y rodean la vena porta del hígado o la tríada portal (la vena porta, el conducto biliar y la arteria del hígado), y tiene un mal pronóstico debido a su naturaleza crónica de mayor duración y su tendencia a progresar a cirrosis del hígado.

     

    CCH supurativa

    Fiebre

    Hinchazón dolorosa del abdomen – debido al líquido que se acumula en el abdomen (ascitis)

    Piel amarilla y el blanco de los ojos de color amarillento

    Deshidratación

    Shock

     

    CCH no supurativa

    Agrandamiento del hígado (hepatomegalia)

    Falta de energía

    Falta de apetito (anorexia)

    Vómito CCH supurativa

     

    Infecciosas:

    Campilobacter

    Salmonela

    Leptospirosis

    No infecciosas:

    Sucede después de la obstrucción de los conductos biliares extra-hepáticos)

    Ocurre después del bloqueo de vesícula biliar

     

    CCH no supurativa

    Pueden no ser directamente causales, pero concurrentes:

    Inflamación u obstrucción de los conductos hepáticos fuera del hígado

    Inflamación de la vesícula biliar

    Cálculos biliares

    Inflamación del páncreas

    Enfermedad Inflamatoria Intestinal

    Inflamación del tejido del riñón a largo plazo

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – DIAGNÓSTICO

    Su veterinario le hará un examen físico completo a su perro, teniendo en cuenta el historial de salud, aparición de los síntomas, y posibles enfermedades o incidentes que podrían haber llevado a esta condición. Algunos de los factores que colocan a un perro en riesgo de desarrollar CCH son la enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis o una obstrucción de las vías biliares afuera del hígado.

    Los exámenes de laboratorio que se pueden realizar incluyen perfil bioquímico, hemograma completo y análisis de orina. Estos pueden reflejar anemia, enzimas hepáticas altas, bilirrubinuria (bilirrubina en la orina), y/o linfocitosis. También podrían reflejar cáncer, si éste causa la inflamación del hígado y/o la vesícula biliar. A menudo, se encuentran sedimentos de bilis, que pueden ser la causa del bloqueo de los conductos biliares.

    Si su veterinario sospecha de inflamación del páncreas, un análisis de sangre TLI (tripsina inmunoreactiva sérica – una enzima digestiva del páncreas) se puede tomar para la prueba de suficiencia pancreática. Se medirán los niveles de vitamina B12, los valores bajos indican problemas de absorción en el intestino delgado, o problemas de páncreas. También se realizarán pruebas de coagulación para verificar si la sangre coagula normalmente. Y la tiroxina, una glándula tiroides, puede ser analizada para descartar un tumor de tiroides.

    Las radiografías de tórax, abdomen y un ultrasonido abdominal se pueden utilizar para detectar cáncer y para visualizar el hígado, el páncreas y los riñones. Para un examen más visual, también se puede realizar una laparotomía. Este método utiliza una herramienta de diagnóstico llamado laparoscopio, un instrumento pequeño y flexible que se introduce en el cuerpo a través de una pequeña incisión. El laparoscopio está equipado con una pequeña cámara y una pinza de biopsia, por lo que su médico puede inspeccionar visualmente las paredes y los conductos del hígado y el páncreas, y tomar una muestra para biopsia. Para análisis de laboratorio adicionales, se puede tomar líquido del abdomen y muestras de células.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – TRATAMIENTO

    Si su perro tiene CCH supurativa, se administrarán antibióticos. Para la CCH no supurativa, se pueden administrar medicamentos inmunomoduladores y antibióticos. Si su perro tiene un linfoma (cáncer de los linfocitos), también puede considerarse la quimioterapia. Los antioxidantes pueden ser recetados junto con otros medicamentos para proteger el hígado (hepatoprotectores). Además se recomendarán suplementos de vitamina B y E, así como pueden utilizarse suplementos de vitamina K, si los tiempos de coagulación de la sangre no son normales.

    En algunos casos, puede indicarse una cirugía, por ejemplo, cuando una obstrucción en los conductos biliares evita que la bilis fluya normalmente. Para los casos más leves, su perro puede ser tratado de forma ambulatoria, pero si la deshidratación o desnutrición está afectando a su perro, o si su perro es incapaz de comer o beber, tendrá que ser colocado en un tubo de alimentación o una vía intravenosa hasta que su condición se estabilice.

    El tratamiento durará aproximadamente tres a cuatro meses, evaluando los niveles de enzimas hepáticas cada dos semanas. Si el tratamiento no parece estar funcionando después de cuatro semanas, su veterinario tendrá que repetir el cultivo de la bilis y tomar una biopsia de tejido hepático y fluido para su análisis.

     

    SíNDROME COLANGITIS-COLANGIOHEPATITIS EN PERROS – VIDA Y GESTIÓN

    Usted tendrá que regresar para chequeos regulares con su veterinario, especialmente si se producen signos nuevamente o si empeoran.

    Para la CCH no supurativa, a menudo se recomendarán inmunomoduladores de por vida, antioxidantes, y una terapia hepatoprotectora. Usted debe restringir la actividad de su perro durante el período de recuperación, y su veterinario le ayudará a crear un plan de comida fácil de digerir y alto en proteínas para su perro. Su veterinario también puede sugerir que complemente la dieta de su perro con vitaminas solubles en agua.

    Por otra parte, si su perro tiene enfermedad inflamatoria intestinal o inflamación del páncreas, es posible que tenga que ser alimentado con una dieta más especializada.