Etiqueta: aves pequeñas

  • Diamante Cebra

    Diamante Cebra

    El diamante cebra (Taeniopygia guttata),​ también conocido como diamante mandarín,​ es una especie de ave paseriforme originaria de Australasia.

    Hay dos subespecies de diamante cebra (que anteriormente se consideraban especies separadas): el diamante cebra de Timor (Taeniopygia guttata guttata), de tamaño más pequeño, que habita islas Menores de la Sonda; y el diamante cebra australiano (Taeniopygia gutatta castanotis), que se encuentra en Australia continental y es de tamaño más grande.

    El diamante cebra es un pájaro que se usa fercuentemente como mascota, y en cosecuencia se ha introducido en Puerto Rico, Portugal y España.

    Distribución y hábitat

    Se distribuye por la mayoría de las islas menores de la Sonda, desde Lommbok a Sermata. La subespecie australiana, T. g. castanotis, se halla presente en buena parte del continente, especialmente en el norte y el este.

    Comportamiento

    El diamante mandarín es un pájaro muy sociable y es posible verlo formando bandadas compuestas por parejas cuyo número oscila entre las 25 y 100.

    La disponibilidad de agua en superficie constituye un factor crucial en la estructura de su forma de vida ya que se mantienen lo más cerca posible de los puntos en que se encuentra. El diamante mandarín se ha adaptado muy bien a las tierras áridas y que como consecuencia de ello es capaz de beber agua con un contenido mucho más elevado de sal que la mayoría de las demás especies. Asimismo también cuenta con la capacidad de retener el agua cuando la mayoría de los pájaros la eliminan a través de la orina, lo cual hace posible que esta especie pueda resistir durante largos periodos de tiempo sin beber.

    El diamante mandarín, junto con otras especies exóticas que consiguen sobrevivir en condiciones propias del desierto, bebe sumergiendo el pico en el agua y succionándola, de un modo parecido a las palomas. Esto les permite beber con mayor rapidez (y abandonar con presteza la charca donde corren el peligro de sufrir un ataque por parte de algún depredador) e igualmente aprovechar las pequeñas gotas depositadas en la vegetación, en los recovecos de las rocas y en otros puntos que no serían tan fáciles de alcanzar si se hiciera uso de métodos convencionales propios de otros pájaros. El diamante mandarín bebe hacia la mitad del día mientras que otras especies lo hacen al amanecer o durante las primeras horas de la mañana.

    Canto

    Es un ave muy bulliciosa, su canto es un fuerte "beep", muy parecido a cuando se hace sonar un patito de goma, que sonando repetidamente conforma una canción con cierto grado de complejidad. Cada ave tiene un canto distinto, aunque diamantes de la misma línea sanguínea exhibirán cantos parecidos.

    El diamante mandarín macho comienza a cantar en la pubertad. Su canto empieza con algunos sonidos sueltos, pero a medida que crece se va perfeccionando. Durante ese proceso irá aprendiendo sonidos de su entorno, muchas veces usando el canto de su padre o de otros machos adultos.

    Reproducción

    Cría

    Ejemplares jóvenes de Taeniopygia guttata.

    En las regiones áridas del interior de Australia la lluvia no tiene carácter estacional, como sucede en el caso en las zonas costeras, y resulta totalmente impredecible cuándo aparecerá. Como resultado de esta situación, el diamante mandarín se ve condicionado por la meteorología en cuanto a su ciclo de cría y debido a tal circunstancia comienza a construir su nido tan pronto como empieza a llover. Este ciclo se halla tan ligado a las precipitaciones que la especie puede llegar a tener dos o tres puestas en un año o por el contrario no realizar ninguna si no llega la lluvia. El vínculo que une a la pareja es fuerte, y se cree que se establece para toda la vida hasta que uno de los dos muere, en cuyo caso el que sobrevive buscará un nuevo compañero.

    En las áreas de Australia en que las condiciones climatológicas son menos rigurosas, la cría más regular y tiene lugar generalmente a lo largo de todo el año con la sola excepción de los meses más fríos del invierno.

    Construcción del nido

    Las lluvias darán lugar a que hagan su aparición las plantas gramíneas con las que se alimenta el diamante mandarín, y también muchos insectos, por cuyo motivo no pierde tiempo y procede a construir su nido. Se ha podido observar que en aquellos lugares en que la disponibilidad de agua es más segura a lo largo de todo el año, es la hembra en solitario la que construye el nido mientras que el macho lleva a cabo la labor de transportar los materiales.

    Sin embargo, tratándose de la parte interna, ambos contribuyen a su acabado, lo cual indudablemente se debe a la necesidad de imprimir cierta celeridad al ciclo de cría. Los puntos elegidos para instalar el nido varían considerablemente y lo mismo ocurre con la calidad del mismo. Ante todo, el mayor grado de preferencia se inclina por los arbustos espesos pero conviene señalar que el diamante mandarín lo instalará en cualquier lugar que estime apropiado, incluido el suelo entre la hierba. También puede ocurrir que se decida por antiguos nidos de otros pájaros, huecos existentes en los árboles, termiteros, postes e inclusos grandes nidos constituidos por ramaje y previamente ocupados por aves de presa.

    La parte externa del nido se halla formada por ramitas o raíces que derivan hacia otras de tipo más suave y de menor dimensión a medida que se van acercando al punto en que tendrá lugar la cría de los polluelos, el cual se halla recubierto de plumas, briznas de hierba, pelos de conejo y cualquier otro material que la pareja haya podido conseguir. El nido puede estar rematado por una cúpula pero también puede que carezca de cubierta y ciertamente podemos decir que no responde a la bella estructura que caracteriza el de las especies de auténticos tejedores.

    Huevos

    El número de huevos de una puesta puede estar entre los 3 y los 7. Son de color blanco puro y su tamaño es asimismo variable, incluso dentro de una misma puesta, pero tamaño medio ronda los 15 mm.

    Incubación

    Los huevos son incubados por ambos progenitores que los incuban por turnos de aproximadamente una hora y media. Cada uno de ellos abandona el nido al oír el canto de llamada de su pareja cuando ésta se aproxima y de este modo el relevo no tiene lugar en el interior. Durante la noche, en cambio, ambos pájaros permanecen dentro del nido. La incubación generalmente se inicia una vez que ha sido puesto el cuarto huevo y dura entre 12 y 15 días, lo cual depende de la temperatura reinante.

    Emancipación

    Los jóvenes polluelos crecen con mucha rapidez, generalmente se hallan en condiciones de abandonar el nido al alcanzar las tres semanas de edad. Regresan sin embargo de forma continuada para pasar la noche junto a sus padres quienes siguen alimentándolos hasta que tienen diez días más, en cuyo momento ya son plenamente independientes.

    En dicho instante pueden abandonar el nido para buscar su propio lugar en el que poder pasar la noche o también cabe que utilicen el nido de sus padres si la hembra decide que querría uno nuevo para su próxima puesta.

    La muda

    Los ejemplares jóvenes de diamante mandarín comienzan su muda al llegar a la edad de 8-9 semanas y finaliza después de que haya transcurrido un periodo de 4-7 semanas, lo cual supone que se hallan en condiciones de cría en el ámbito silvestre tras cumplir los tres meses aproximadamente.

    Sociabilidad

    El diamante mandarín es extremadamente sociable y de ello tienen clara percepción los que integran una comunidad. Se visitan mutuamente en sus nidos sin que surja ningún problema pero no toleran la presencia de otros ejemplares de su misma especie si provienen de otra comunidad. Muestran gran valentía en la defensa de sus nidos contra los miembros de otras especies, incluso aquellos que cabe que sean de tamaño algo mayor que ellos.

    Son muy cautos y no permiten que las personas se les acerquen a distancias muy cortas como en el caso de otros pájaros. Se han adaptado, sin embargo, a la vida urbana y es posible encontrarlos en torno a muchos asentamientos humanos, donde se aprovechan en forma plena de los cultivos agrícolas y de la disponibilidad de agua.

    Alimentación

    Las gramíneas constituyen la base de la dieta del diamante mandarín. Sus semillas son recogidas en el suelo o bien picoteadas en vuelo directamente de la planta, no sabiéndose de caso alguno en que se hayan aferrado a ellas como es habitual en muchas otras especies. Consumen las semillas tanto de plantas nativas como introducidas y también ingieren un reducido número de diversos insectos, incluidas las termitas.

  • Diamante de Gould

    Diamante de Gould

    El diamante de Gould​ (Erythrura gouldiae) es una especie de ave paseriforme de la familia Estrildidae nativa del norte de Australia.​ Hay evidencia que la población de este endemismo australino está en declive, incluso en su bastión de cerca de Katherine en el Territorio del Norte. Se cría en cautividad como mascota. No se reconocen subespecies.

     

    Descripción

    Los diamantes de Gould miden alrededor de 13-14 cm. de longitud. Ambos sexos presentan de colores vivos como verde, amarillo, rojo, azul, etc. pero los machos suelen ser más brillantes que las hembras. Una diferencia más notable entre el macho y la hembra es que el pecho del macho es púrpura fuerte mientras el de la hembra es más de color malva. Hay tres variaciones de color en el diamante de Gould: con cabeza negra, con cabeza roja y cabeza naranja. La variación con la cabeza negra es la más común en la naturaleza mientras que con cabeza naranja es muy poco frecuente. Se creía por mucho tiempo que éstas eran tres especies distintas pero ahora se sabe que todas son simplemente variaciones de la misma especie.

    Los polluelos son distintos por sus colores. La cabeza, los costados, y el pescuezo son grises, y la espalda, las alas, y las timoneras son de color oliva. Los vientres son de color marrón ligero y los picos son negros con punta rojiza. Las patas son de color marrón ligero también. Los polluelos recién salidos del cascarón son rosados y sin plumón hasta que tengan unos 12 días. Después de este tiempo las plumas empiezan a aparecer. Se piensa que los colores de las hembras son menos brillantes para que se mezclen con el fondo mientras incuban los huevos en el nido. En cambio, con sus colores brillantes, el macho puede distraer a un depredador lejos del nido para protegerles a sus crías y a su pareja.

     

    Distribución y hábitat

    Este pájaro es propio del norte de Australia, encontrándose en la península del Cabo York, el noroeste de Queensland, el norte del Territorio del Norte, y la región de Kimberley en Australia Occidental. Su hábitat son las sabanas y las zonas boscosas tropicales donde hay llanos abiertos con árboles altos cerca del agua. Aparentemente, estos pájaros hacen migraciones cortos al sur durante la temporada lluviosa y regresan por la temporada seca. Suelen anidar en huecos, dentro de los montones construidos por comejenes o en árboles, y generalmente cerca del agua.

     

    Comportamiento

    Los diamantes de Gould son pájaros muy sociales y forman bandadas grandes que pueden contener hasta 1.000 individuos. Durante el anidamiento aun dos pares pueden compartir el mismo hueco. Los polluelos salen del nido después de 3 semanas. Son pájaros callados y tímidos que no suelen anidar cerca de los humanos.

     

    Alimentación

    Como la mayoría de otros pinzones, el diamante de Gould es granívoro. Prefieren comer entre hierbas altas en vez de sobre la tierra. Por la mayoría del año se alimentan con semillas maduras o media-maduras de pasto. Sin embargo, durante la temporada de crianza, su dieta consiste, casi enteramente, de insectos, como escarabajos, comejenes, moscas, y arañas. Los insectos contienen mucha proteína y ayudan a satisfacer el apetito pedigüeño de los polluelos. Comen juntos en grupos, y pueden tomar la comida mientras están sobre la tierra o de vuelo. Los diamantes de Gould beben por succionar el agua, lo cual es poco común para aves en general.

     

    Reproducción

    Los diamantes de Gould se unen y se aparean de por vida, y la danza de cortejo del macho es un espectáculo fascinante. Suelen aparearse durante la última parte de la temporada lluviosa, cuando hay mucha comida disponible. Cuando un macho corteja a una hembra él se encrespa las plumas para exhibir sus colores y para que se parezca más grande. Él se amplia el pecho y se ahueca las plumas que rodean la cara. Entonces, parado muy erguido, él canta suavemente y da unos saltos sobre la percha. Después de aparearse, la hembra pone una nidada de 4 a 8 huevos. Ambos sexos incuban durante el día, y la hembra lo hace por la noche. Después de que los polluelos salgan del cascarón, ambos sexos los crían. Los polluelos son muy delicados hasta que cumplan su muda final. Cuando están criando los "padres" se vuelven muy territoriales y no dejan que otras aves se acerquen. El proceso de incubación dura aproximadamente catorce días.

     

    Estado de conservación

    El número de diamantes de Gould ha disminuido muy dramáticamente durante el siglo XX. Su hábitat ha sido reducido o se ha sido alterado. Los piojillos de los sacos aéreos, un parásito, también han afectado mucho el número de estos pájaros. Resulta que sus colores hermosos permiten que los depredadores los cacen fácilmente. Los fuegos también son una amenaza principal para su población natural. A pesar de esto, el número total de estas aves no es bajo porque son muy populares con personas avícolas y como mascotas.

    Se han empezado ciertas acciones para rescatar y conservar su hábitat natural y construir cercas protectoras para evitar daños causados por herbívoros. También hay investigación detallada sobre los fuegos, alimento y movimiento en dos sitios para repasar su distribución, su hábitat, amenazas potenciales, y el estado de conservación de aves granívoras sabaneras. También fue propuesto encontrar hábitat más apropiado para su conservación. Intentos de reintroducción no han sido exitosos hasta ahora, sin embargo, el programa de reintroducción continuará en el este de Queensland. También fue sugerido desarrollar instrucciones para los propietarios de haciendas sobre manejo apropiado de las tierras que ayudará con el programa de conservación.

     

    Cautividad

    Necesitan un buen alimento para pinzones, agua fresca, gravilla, un jibión, perchas, frutas, vitaminas, y unos juguetes para divertimiento. El agua debe ser reemplazada cada día, y la jaula debe ser limpiada frecuentemente. Estas aves son propensas a infección por los piojillos de los sacos aéreos y una deficiencia de yodo, especialmente durante el período de la muda de plumaje. Por esto, uno debe mantener la jaula limpia y proveer un suplemento durante el período de la muda.

  • Cata Australiana

    Cata Australiana

    Perico Australiano o Melopsittacus undulatus

    Origen

    El periquito, perico, cotorra australiana o cata australiana (Melopsittacus undulatus) es una especie de ave psitaciforme de la familia de los loros (Psittacidae), único miembro del género Melopsittacus. Es endémica de Australia, aunque está introducida en otras áreas del mundo. Es muy común como mascota. Del periquito se han descrito dos subespecies, el periquito del norte y el del oeste, que se diferencian por pequeñas variaciones en color y en tamaño. Hay algunos ornitólogos que cuestionan esta diferenciación, ya que las diferencias son muy pequeñas, y los hábitats de las dos subespecies coinciden de forma que hay zonas donde vuelan en las mismas bandadas y se aparean.

    En ocasiones el término periquito o perico se utiliza para denominar otras especies de la misma familia, como las especies del género Agapornis; e incluso otras especies de loros de pequeño o mediano tamaño, como los loriquitos. Para diferenciarlos de todos estos se conoce normalmente como periquito australiano o periquito ondulado.

     

    Descripción

    El periquito mide algo menos que 19 cm de la cabeza a la punta de la cola, y pesa alrededor de 35g. La variedad silvestre es la de color verde, con la cabeza amarilla y la espalda ondulada. Con éste color apenas se ven cuando se encuentran entre la vegetación. Si nace algún ejemplar azul, albino o violeta no vivirá mucho tiempo, ya que los depredadores pueden localizarle con demasiada facilidad. Posee el pico curvado hacia abajo, dos dedos hacia delante y dos hacia atrás. Esto le facilita trepar por los árboles y alimentarse de semillas.

     

    Canto

    Los periquitos son unos de los pocos loros capaces de producir hermosos cantos para comunicarse (lo que pudo dar origen a su cría), y expresan sus sentimientos con movimientos. Los machos, caracterizados por un pico más grande, suelen cantar mejor que las hembras. Si se les enseña con calma y habilidad, es posible que lleguen a repetir muchas palabras sencillas.

     

    Sexos

    Para diferenciar si un periquito es macho o hembra la claves es la cera (parte superior del pico). Los machos la tienen completamente azul, rosa o morada. Las hembras lo tienen de color variable dependiendo de su celo: blanco azulado, color crema tirando a blanco, marrón, o color caramelo de café (este último indica que la hembra está en celo). Al mes de vida las crías salen del nido con el céreo rosa. Durante las semanas siguientes, a las hembras se les va volviendo blanco y a los machos azul (excepto en algunas variedades, como los inos o píos recesivos, donde el macho lo tiene rosa o morado toda su vida). En los ejemplares jóvenes se puede determinar el sexo a los 3 meses de nacidos sin margen de error. También se puede diferenciar en la cera el tamaño y la forma de los orificios si son grandes y circulares es macho, si por el contrario son pequeños y ovalados es hembra.

     

    Edad

    Se determina mediante las líneas en la frente, los jóvenes la tienen cubierta y los adultos, despejada, aparte de que los jóvenes presentan un plumaje descolorido. Aparte un periquito joven tiene el ojo completamente negro, y mientras crece se va desarrollando el iris que le deja un borde blanco alrededor de la pupila negra (excepto en la variedad pio recesivo que no desarrolla iris).

     

    Variedades

    Los criadores han trabajado durante décadas para producir una amplia variedad de colores y mutaciones: azul, factores gris y violeta, inos, de alas claras, perlados… Las mutaciones de pluma pueden producir crestas o plumas demasiado ramificadas conocidas como "plumeros"; entre otras muchas mutaciones.

    Los periquitos australianos modernos, o ingleses son más grandes que sus primos salvajes, con plumas principales hinchadas, dándoles una apariencia exagerada. En los más notables cambios, los ojos y el pico casi son totalmente oscurecidos por las plumas, lo que disminuye su calidad de la vida. Tales aves son también más propensas a mutaciones genéticas debido a la endogamia. En la actualidad poseemos colores como amarillo, blanco, purpura, celeste, verde, y combinados.

  • Canario

    Canario

    El canario doméstico (Serinus canaria domestica)​ es una subespecie desarrollada durante siglos de selección en cautividad partiendo de ejemplares del canario silvestre o canario salvaje (Serinus canaria), una especie de ave del orden paseriforme de la familia de los fringílidos, endémica de las islas Canarias, Azores y Madeira.

    Es el ave doméstica criada como animal de compañía más abundante del mundo. A pesar de esto, no se conocen poblaciones asilvestradas.

     

    Historia

    El canario doméstico fue criado por primera vez en el siglo XVII. Ejemplares capturados en su hábitat original fueron llevados a Europa por marineros españoles. Su cría se hizo muy popular en las cortes de los reyes europeos y sus precios eran prohibitivos.​ Los monjes fueron los que comenzaron a criarlo, y para hacer que el precio se mantuviera alto, solo vendían ejemplares machos, que son los que cantan. Finalmente, algunos criadores italianos obtuvieron hembras y fueron capaces de reproducirlos por sí mismos, por lo que se hicieron muy populares en toda Europa continental. En Inglaterra en un principio eran solo propiedad de adinerados pero con el tiempo comenzaron a ser criados también allí haciéndose muy populares, surgiendo muchas razas a través de la cría selectiva.

     

    Selección artificial

    Desde el siglo XVII, y partiendo de ejemplares silvestres de plumajes con colores gris-parduzcos en la parte superior y amarillo-verdosos en la cara y partes inferiores, una prolongada e intensa selección artificial de los criadores de todo el mundo redundó en la creación de un significativo número de razas, las que, ateniéndonos al objetivo para el cual fueron seleccionadas, los canaricultores las suelen dividir en tres grandes grupos: canarios de canto, canarios de color, y canarios de forma. La paciente cruza selectiva ha dado origen a los colores vivos conocidos hoy en día, entre los cuales encontramos el blanco puro, crema pálido, pardo, ágata, dorado, amarillo brillante, naranja, naranja-verdoso, cobre, rojo, negro o mosaico negro-marrón, pastel, opalino, satén, gris, topacio, ónix, cobalto, jaspeado, etc. Mediante la combinación de estos colores, se generan cientos de colores de plumajes posibles.

     

    Hibridación

    El canario doméstico se cruza fácilmente con otras especies de la familia de los fringílidos, incluso de otros géneros. Algunos híbridos son estériles, como el cruce entre canario y cabecita negra (Carduelis magellanica); el producto generado se lo denomina mulito haciendo una analogía con el híbrido de un burro y una yegua. Otros son fértiles; de hecho, los plumajes con difíciles tonalidades de color rojo solo pudieron ser introducidas en el canario doméstico en el año 1835, al cruzarlos con ejemplares del cardenalito, un ave nativa de Venezuela que cuenta de manera natural con un plumaje de tonos rojizos. El canario rojo resultante fue el primer animal creado gracias a la incorporación de genes de otra especie mediante selección genética. También se ha logrado hibridarlos con el camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula), entre otras especies.

     

    Hábitos y características

    Emite sus gorjeos manteniendo el pico cerrado e hinchando la garganta de forma muy peculiar. Solo lo abre para efectuar tonos metálicos, pero no se busca que lo haga con estridencia ya que esta no es agradable al oído humano.

    El tamaño de las razas que se crían en el siglo XXI va desde los 11,5 cm en la raza Gloster, hasta los 20 cm. Generalmente la mayor parte posee un tamaño que ronda los 13 o 14 cm. Su esperanza de vida es, según la raza, de 6 a 15 años, algunos incluso llegan a una edad de 20 años.

     

    Su vida en cautividad

    Por la belleza de su plumaje, lo extraño de sus formas y en especial por la calidad de su canto, el empleo de canarios domésticos como mascotas es una tradición que se mantiene durante siglos, haciendo que su canto sea parte del paisaje acústico de casi todas las ciudades del mundo. Es un ave alegre y dócil. Solo los machos presentan algunas disputas territoriales durante la época reproductiva.

     

    Alimentación

    Se alimenta de una mezcla de semillas, en especial de alpiste y mijo, aceptando además, hierbas silvestres como el diente de león, verduras como la lechuga, el brócoli, las coles de Bruselas, hortalizas como la zanahoria rallada y frutas como la manzana, la pera, las naranjas. Hay en el comercio un suplemento específico para la muda el cual debe añadirse a la mezcla de costumbre.

    Durante la reproducción es esencial una buena nutrición. Se debe complementar con huevo de gallina, gelatina, pan rallado, o migas de galletas. También se les puede dar hueso de sepia para proporcionar el calcio necesario para una correcta formación de las cáscaras de los huevos. Durante la alimentación de los pichones se le aportan insectos vivos, y una dieta blanda rica en proteínas, junto con semillas germinadas.

    Necesita disponer permanentemente de agua fresca para beber, que se debe cambiar todos los días.

     

    Cuidados

    El sitio donde se dispondrá la jaula deberá tratarse de un lugar seco, fresco, y resguardado de temperaturas extremas de frío o calor, y de corrientes de aire. Algo de sol todo el año será de su agrado, aunque en algunas regiones cálidas puede llegar a morir si permanece en lugares soleados sin un sombreamiento filtrado. Debe disponer de un recipiente para bañarse. Una vez por semana ha de limpiarse el fondo de la jaula para que no enferme. Si se le aporta un nido abierto, el canario preferirá dormir en él.

     

    Enfermedades

    Una manera de controlar el estado sanitario de los canarios domésticos es observar el color de sus deposiciones, debiendo ser la materia fecal de un negro nítido, y el orín —tras secarse— de un blanco hueso.

     

    Reproducción

    Es algo difícil determinar el sexo de los canarios por su aspecto, la intensidad del color, o por su comportamiento. Un dato clave es que la mayoría de los machos cantan y la mayoría de las hembras no lo hacen. Al aproximarse la primavera es posible observar algunos cambios físicos que se prestan como ayuda. El abdomen de la hembra se vuelve más redondeado.

    Por lo general, en el canario doméstico se activa el deseo de reproducirse cuando la longitud del día ronda aproximadamente las doce horas, Esto ocurre de forma natural en la primavera, pero puede ser inducido a que ocurra antes a través de la iluminación artificial y la calefacción.

    Se encuentra apto para el apareamiento al cumplir los siete meses de vida; produciendo nuevas nidadas hasta la edad de cuatro años en el caso de las hembras, siendo seis años en el caso de los machos.

    Durante los últimos días de invierno, se coloca sola a una hembra en una jaula de cría; se divide la jaula por el medio con una rejilla o una chapa opaca y se coloca un macho en el lado opuesto a donde quedó la hembra. Seguidamente, se le incluye en la sección de esta última una base de nido y el material para que lo construya, el cual puede contener arpillera, algodón, yute, papel de seda, hilos, plumas, fibras vegetales, pelos humanos o de cualquier mamífero, etc. Al encontrarse tan próximo a la hembra, el macho cantará continuamente y de manera potente y variada, tratando de seducir a su posible pareja. Cuando se observa una respuesta favorable de la hembra, como por ejemplo el aceptar que el macho la alimente de pico a pico a través de los barrotes, se podrá correr la rejilla lo suficiente para permitir que el macho cruce al otro sector. Si aún ella no se encuentra en celo seguramente se sucederán peleas, por lo que habrá que dividirlos nuevamente, y reanudar el intento luego de un par de días, o cuando ella tenga la mayor parte del nido construido, por lo que será más probable que acepte al macho. Si la hembra ya se encuentra en ese periodo, la pareja no entrará en conflicto y pronto se iniciarán las montas por parte del macho.

    Luego de unos siete días de los apareamientos, la hembra comienza a oviponer, a un ritmo de uno por día, hasta totalizar de uno a seis huevos —generalmente de tres a cinco—, los que son de color grisáceo a verde-azulado, salpicados con un punteado variable de color marrón o castaño; el tamaño promedio es de 19 mm de largo por 15 mm de ancho.​ Como al poner su segundo o tercer huevo la hembra comienza a incubarlos, algunos criadores retiran los primeros dos o tres huevos y los reemplazan con huevos falsos —hechos de plástico o porcelana—, los que solo serán nuevamente, trocados por los reales cuando la postura se haya completado. Esto provoca que los huevos se incuben de manera sincronizada, eclosionando así todos a la vez o en un periodo de pocas horas, lo que da una tasa de supervivencia mayor debido a la menor disparidad en el tamaño de los polluelos, lo que traería aparejado que algunos puedan morir por hambre o aplastamiento. Hay que tener en cuenta que en los primeros días los polluelos casi duplican su tamaño cada día.

    El periodo de incubación oscila entre doce y dieciséis días,​ siendo mayor cuanto más frío está el ambiente,​ aunque por lo común es de entre trece y catorce días. Durante ese tiempo, generalmente la hembra se mantendrá sobre el nido para mantener el calor indispensable para que pueda madurar un pichón en cada huevo. Si bien todo este proceso algo la debilita, será el macho el que le lleve el alimento hasta el nido. Finalmente los pichones rompen el cascarón, estando ciegos y casi desnudos de plumas, salvo un poco de plumón en el dorso y la cabeza. Su crecimiento es notable, ya que con solo 18 a veinte días de vida ya poseen un tamaño similar al de sus padres, totalmente emplumados y recorriendo el piso de la jaula.

    A los treinta días de vida ya pueden comer solos, por lo cual unos días antes se los separa de los padres, con el objetivo de que la misma pareja efectúe una segunda postura, si es que ya no la ha hecho en el nido desocupado, pues puede atacar a los pichones volantones. Se coloca a estos en una jaula pegada a la de los padres, de modo que estos puedan terminar de alimentarlos a través de los barrotes.