Cuidados del hámster: jaula, rueda y hábitos

Foto: Jennifer Carlsson (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Cuidados de roedores · Guía 2 de 6

El hámster es una de las mascotas pequeñas más populares, pero también una de las más mal alojadas. En la naturaleza recorre varios kilómetros cada noche y cava madrigueras profundas. Una jaula pequeña con una capa fina de viruta le genera estrés y conductas repetitivas como morder los barrotes. Esta guía resume cómo darle una buena vida.

¿Solo o acompañado?

  • El hámster sirio adulto debe vivir solo: es territorial y las peleas pueden ser mortales.
  • Los hámsteres enanos (ruso, Roborovski) a veces conviven si crecieron juntos, pero también se pelean con frecuencia. Si notas peleas, heridas o un hámster que no deja comer al otro, sepáralos.
  • Un hámster no se siente solo: disfruta de su territorio propio.

El espacio: más grande de lo que crees

  • Como referencia, busca una superficie mínima de unos 100 × 50 cm para un hámster sirio (más es mejor), y algo similar para los enanos, que son muy activos.
  • Buenas opciones: terrarios o acuarios grandes con tapa de malla ventilada, jaulas grandes con base alta, o recintos hechos en casa como el de la foto.
  • Si usas jaula, los barrotes deben estar muy juntos (menos de 1 cm para enanos), para que no escape ni se atasque la cabeza.
  • Evita las jaulas de varios pisos pequeños con tubos plásticos: tienen poca superficie útil y son difíciles de limpiar.

Sustrato profundo para cavar

  • Pon al menos 20 cm de sustrato en parte del espacio, para que pueda hacer túneles.
  • Usa papel reciclado sin tintas, virutas de álamo o cáñamo. Evita las virutas de pino y cedro (sus aceites irritan las vías respiratorias) y el algodón o «nido de algodón», que se enreda en las patas y obstruye el intestino.
  • Agrega heno y papel sin tinta para que arme su nido.

Rueda

  • La rueda es imprescindible: es su forma de recorrer kilómetros.
  • Debe ser grande: al correr, su espalda debe quedar recta, no arqueada. En general, unos 28 a 30 cm de diámetro o más para un sirio, y 20 cm o más para enanos.
  • De superficie lisa y cerrada, sin barrotes ni rejilla, que pueden atrapar sus patas.
  • Las bolas de plástico para que «pasee» por la casa no son recomendables: tienen poca ventilación, no puede detenerse cuando quiere y choca con los muebles.

Qué más necesita

  • Una o varias casitas o refugios, de madera, cartón o cerámica.
  • Un recipiente con arena de chinchilla (no polvo) para que se revuelque y se limpie; muchos hámsteres lo usan también como baño.
  • Juguetes para roer: madera sin tratar, cartón, ramas de manzano.
  • Agua fresca en bebedero o plato pesado, revisada a diario.
  • Un lugar sin sol directo, sin corrientes de aire, lejos de radiadores, ruidos fuertes y de otras mascotas. La temperatura ideal está entre 18 y 24 °C.

Horarios y manejo

  • El hámster es nocturno o crepuscular: duerme de día y se activa al anochecer. No lo despiertes para jugar: lo estresa y es la causa más común de mordidas.
  • Para que se acostumbre a ti, ofrécele un trocito de comida desde la mano, apoyada dentro de su espacio, durante varios días.
  • Para tomarlo, forma un «cuenco» con las dos manos y deja que suba; hazlo sentado o cerca del suelo, porque puede saltar.
  • No lo tomes desde arriba de repente: lo interpreta como un ataque.

Limpieza

  • Limpia a diario la zona que usa como baño y retira la comida fresca no consumida.
  • Cambia el sustrato por partes cada una o dos semanas, sin destruir todo su nido a la vez: un cambio total lo estresa. Los hámsteres guardan reservas de comida; revisa que no haya alimentos frescos en descomposición.