Procesionaria del pino y perros

Foto: Fernando Losada Rodríguez (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

La procesionaria del pino es la oruga de una polilla (Thaumetopoea pityocampa) muy común en España, Portugal y otros países del sur de Europa y el norte de África. Cada año, a fines del invierno y en primavera, es una de las urgencias veterinarias más frecuentes en perros. Sus pelos urticantes pueden causar lesiones muy graves.

Cómo reconocerla

  • En otoño e invierno, las orugas viven en bolsas de seda blancas en las ramas de pinos y cedros.
  • Entre fines del invierno y la primavera (antes en zonas cálidas, desde enero), bajan al suelo y avanzan en fila india, una detrás de otra, como una «procesión», para enterrarse.
  • Son orugas peludas, de color pardo anaranjado, de unos 3 a 4 cm.

Por qué es peligrosa

Su cuerpo está cubierto de miles de pelos microscópicos que se desprenden con facilidad y liberan una sustancia muy irritante. Los perros, curiosos, las olfatean, las tocan con el hocico o intentan comerlas, y los pelos se clavan en la lengua, la boca y los ojos. También pueden afectar a gatos y a personas, sobre todo a niños.

Síntomas en perros

  • Salivación intensa y repentina.
  • Lengua hinchada, enrojecida o con manchas oscuras o blancas.
  • Se rasca la boca con las patas, está inquieto o con dolor.
  • Hinchazón de labios, cara o párpados, y ojos rojos.
  • Vómitos o dificultad para respirar en casos graves.

En los casos más severos, parte de la lengua puede necrosarse (morir) y perderse.

Qué hacer si tu perro la toca

  1. Ve al veterinario de inmediato: es una urgencia y el tiempo es clave.
  2. Mientras tanto, enjuágale la boca con abundante agua tibia, dejando que corra, sin frotar (frotar rompe más pelos y libera más sustancia).
  3. Usa guantes o una bolsa para protegerte las manos.
  4. No le des nada de comer.

Cómo prevenirlo

  • En temporada, evita pasear por pinares o zonas con pinos, y lleva a tu perro con correa.
  • Revisa los pinos de tu jardín o comunidad y, si ves bolsas, pide su retiro a servicios profesionales o al ayuntamiento.
  • No toques las orugas ni las bolsas, ni siquiera muertas: los pelos siguen siendo urticantes.
  • Enseña a los niños a no acercarse a las filas de orugas.

En Latinoamérica no existe esta especie, aunque hay otras orugas urticantes que también pueden causar lesiones si el perro las muerde.

Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario.