Alimentación de las aves de compañía

Foto: Charles J. Sharp (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Cuidados de aves · Guía 3 de 5

La mala alimentación es la causa de muchas enfermedades en las aves de compañía, sobre todo en los loros. El error más común es alimentarlos solo con semillas.

El problema de las semillas

Las mezclas de semillas son sabrosas para las aves, pero muchas tienen demasiada grasa (como el girasol) y carecen de vitaminas, en especial de vitamina A, y de calcio. Las aves suelen elegir solo sus favoritas. Con los años, esto causa obesidad, hígado graso y problemas respiratorios y de plumaje.

Loros: pellets, verduras y frutas

Para loros como el periquito australiano, la ninfa, los inseparables o los loros grandes, una dieta equilibrada combina:

  • Pellets (pienso extrusionado) para su especie: alrededor de la mitad de la dieta o más.
  • Verduras frescas a diario: pimentón (pimiento morrón), zanahoria, brócoli, zapallo (calabaza), hojas verdes oscuras.
  • Fruta en menor cantidad: manzana o pera sin semillas, granada, papaya, berries.
  • Semillas y frutos secos como complemento o premio. Algunos loros grandes, como el guacamayo jacinto, necesitan más frutos secos.

Si tu ave solo come semillas, el cambio a pellets debe ser gradual, durante semanas, mezclándolos poco a poco con su alimento habitual y vigilando que coma.

Canarios y diamantes

El canario y los diamantes comen principalmente semillas pequeñas (alpiste, mijos, nabina), que en su caso sí son una buena base. Se complementan con verduras de hoja, semillas germinadas y pasta de huevo, sobre todo durante la muda y la cría.

Calcio y minerales

Ofrece un hueso de sepia o un bloque mineral, especialmente a las hembras, que necesitan calcio para formar los huevos. El loro gris africano es particularmente propenso a la falta de calcio.

Agua

Agua fresca y limpia todos los días, en un bebedero que se lave a diario.

Alimentos prohibidos

  • Palta (aguacate): muy tóxica para las aves, incluso en pequeñas cantidades.
  • Chocolate, café, té y bebidas con cafeína.
  • Alcohol.
  • Alimentos salados, fritos o muy grasos.
  • Semillas de manzana y carozos (huesos) de durazno (melocotón), damasco (albaricoque) o cereza.
  • Cebolla y ajo en cantidad.